En árabe la palabra A’ Sadk significa “cierto”, “real”. De ahí el término SadiK, amigo. Palabra que cobra especial relevancia en el Islam, pues nadie duda de que sin A’Sadk no hay fe, no hay Islam. Es decir, si no eres “cierto” (sincero, cumplidor, generoso, caritativo, etcétera) difícilmente podrás contarte entre los creyentes, pues otra afirmación “cierta” consiste en decir que las oraciones son puntuales, que tienen horario, que el ayuno también tiene sus fechas y horarios, así como otras obligaciones que vienen a conformar el credo musulmán y que siempre guardan momentos y horarios concretos; sin embargo, la práctica de A’Sadk es permanente y, por tanto, fuera del alcance de relojes y calendarios. A’ Sadk permanece, y está presente hasta el fin de los días con quien se manifieste como musulmán. Se trata del guarda que no conoce cansancio, él es quien deja pasar, sin su “visto bueno” todo pierde valor. En definitiva, sin A’ Sadk no hay nada. Cierto.
La reciente visita del presidente francés a Marruecos tiene que ver mucho en ese contexto sociocultural y religioso, siempre desde una perspectiva de un país musulmán, como es Marruecos, pues el alcance de la religión es de tal grado que interviene prácticamente en todos los asuntos, sin excepción. Para Francia la visita se encuadra en un marco de “relación excepcional”, tal como la ha definido un alto responsable de la diplomacia gala, tanto como decir que Marruecos debe convertirse en una extensión de Francia en África.
La vista, que desde diciembre viene gestándose, ha sido definida como un auténtico éxito, así definida por los franceses, pues vienen trabajando con mucho ahínco en no ser únicamente el primer país en inversiones en Marruecos y el primero en donación de recursos para el desarrollo del país, sino en hacer de Marruecos una plataforma económica de Francia respecto a Marruecos y toda África. A todo eso, el presidente francés, vino a ratificar la posición de Francia respecto al plan de autonomía para el Sáhara propuesto por Marruecos: “Francia ha apoyado y sigue apoyando el plan de autonomía propuesto por Marruecos para resolver la cuestión del Sáhara”. No es poco, como tampoco lo es el montante de 8.000 millones de euros como principal inversor comercial.
Mohamed Najib Boulif, ministro del Ejecutivo marroquí encargado de Asuntos Generales y de Gobierno: “Esta visita, dijo, es realmente crucial para nuestro país y fortalecerá aún más los vínculos históricos, no sólo políticos sino económicos”. “Marruecos siempre ha mantenido buenas relaciones con Francia y el sentimiento es mutuo”, enfatizó Boulif, recordando que el rey Mohamed VI fue el primer jefe de Estado extranjero recibido en el Elíseo por François Hollande poco después de haber sido elegido presidente de la República francesa. Las cosas van por donde van. Y Francia ha decidido hacer una extensión en Marruecos, o como vino a decir el embajador de Francia en Marruecos: “Es tiempo de las autopistas entre Francia y Marruecos”.
El presidente francés, que viajó acompañado de ocho ministros y de unos 60 representantes de empresas, presidió la firma de varios contratos bilaterales en las esferas del transporte ferroviario, agroalimentario, saneamiento y energía renovables. Alrededor de 750 compañías del hexágono están presentes en estos momentos en Marruecos, donde gigantes como Vivendi, Total, Accor o Axa mantienen una posición estratégica en sectores clave, entre ellos las telecomunicaciones, la energía, el turismo o la banca.
España, que hasta hace unos días se manifestaba en boca del ministro de exteriores, en el sentido de que España había desbancado a Francia como primer proveedor de Marruecos durante el último año, ha podido ver que Francia andaba al quite, como lo demuestra la visita del presidente francés y la firma de los muchos contratos suscritos, lo que vuelve a dejar las cosas como estaban y a mucha distancia, a ver dentro de poco. Para Marruecos es volver a lo “normal”, pues la hegemonía de Francia debe permanecer, y no parece “correcto” que no sea así, es la sensación imperante, tanto en franceses como en marroquíes. ¿Por qué? Aparecerán mil razones, que volverían a dejar la misma sensación de incertidumbre y de no saber por qué. Lo único cierto es que Francia ha recuperado el terreno perdido, que ha vuelto a su hábitat.
España debe seguir machacando, tocando a las puertas de un mercado cada vez más emergente y capaz, debe seguir manifestándose como una opción seria y de grandes cualidades, que puede aportar muchas e importantes asistencias al desarrollo de Marruecos, hasta el día que el liderazgo como proveedor de Marruecos se comparta con Francia por méritos propios y, por qué no, ganar en alternancia
Y, sobre todo, ganar en A’ Sadk, que mucho tiene, testimonio y cualidad indispensable para alcanzar a esos competidores y a todas esas conciencias que hacen de ello valor insustituible y que viene a impregnar muchas de sus sentencias y decisiones.
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