La Agrupación Deportiva Ceuta tenía el último desplazamiento del curso 25-26. La penúltima jornada, con el objetivo logrado ya en los estertores de la campaña. Visita a Andorra, el viaje más largo y un “coñazo” para Romero a estas alturas de la película.
Para colmo, el Ceuta llegaba con medio equipo fuera, entre lesiones y sanciones. Momento crítico para la plantilla que agradece haber hecho los deberes de manera previsora y ahora tan solo hay que jugar sin presión. El once contaba con dos jugadores del filial, Arick y Josema, y varias rotaciones. Incluso Kuki volvió a tomar el rol de ‘9’ en esta situación de necesidad. Se llenó la convocatoria como se pudo y el equipo estuvo en el Principado.
Se cumplió en los primeros minutos lo que deseó Carles Manso en la previa de los suyos: controlar el juego y que el Ceuta corra detrás del balón. Pero fue una situación de juego ofensivo inerte. Lo más destacado fue un salto de Capa sobre Cerdá en la que ambos acabaron por los suelos.
Era un choque de fútbol por el fútbol, un partido oficial de carácter amistoso. La afición del Andorra no fue en manada al estadio, digamos. Se le veían las transparencias al graderío como el cartón a los alopécicos androgénicos.
En una jugada en la que el balón iba a Anuar, Petxarroman fue al corte con los tacos. Impactó con los puñales de la bota en la espinillera del caballa y el árbitro no tuvo dudas, roja directa y a las duchas en el minuto 8, casi sin llegar a romper a sudar.
Marino iba a ejecutar la falta desde 30 metros. Golpeó con potencia y buena comba y el balón se fue fuera.
Del saque de puerta iba a venir el gol el año, pero no por la factura estética, ni por ser de gran potencia o una elaboración del gusto de Cruyff, sino por ser propio de un sketch de Mr. Bean. Nico Rattio sacó en corto, Martí Vila se la devolvió y llegó lo increíble, un césped regulero ahí dio un bote a la bola, el portero sufrió fue a darle pero sufrió de afasia futbolística: pateó al aire, se cayó y el balón entró dentro.
El gol del año, quizá. El que hizo que tuviera memorable un partido que pintaba a ser uno más, sin emoción real. ¿Cómo celebras un gol así? El Ceuta se adelantaba sin tirar a puerta, los jugadores se abrazaban riendo, la suerte le sonreía a los caballas.
A partir de ahí, el Andorra, con uno menos se echó al área caballa y empezaron a jugar con ese fútbol ofensivo y grácil que tanto ha relucido en el Nou Estadi D’Encamp. Movían rápido el balón y pronto tuvieron una acción de ataque con varios despejes a toda velocidad que hizo esforzarse al equipo caballa.
El siguiente intento fue de Villahermosa, que trató de hallar fortuna desde el costado pero se fue desviado. Pedro López iba a tener trabajo en su vuelta a la titularidad.
Así iba a ser, con la más clara hasta el momento de los tricolores. El lateral, Carrique, se metió por dentro en una elaboración de gusto futbolístico y se plantó frente al emeritense. El capitán caballa detuvo con habilidad ese uno contra uno.
Varios intentos gozó el equipo tricolor en los tramos siguientes, en los que destacó un disparo cruzado de Manu Nieto. El de Mérida, de nuevo, fue la resistencia augusta del Ceuta con una intervención de mérito.
El Andorra, con uno menos, estaba dominando el partido buscando huecos a la zaga de un Ceuta que mostraba más tranquilidad y resistencia que apuro y agobio. Los intentos ofensivos caballas se podían contar con los dedos de una mano y no llegaban a ser ocasiones de un gran valor ofensivo.
Si en algo destacó el Andorra en toda la primera parte, fue en su búsqueda obcecada de su grial particular, el penalti. Cada vez que un atacante tricolor pisaba área, se iba al suelo. De hecho, un jugador del Andorra vio amarilla por simulación: Dani Villahermosa.
Así, el choque se fue al descanso. Un 0-1 con una plantilla muy mermada y una circunstancia que daba una victoria momentánea para acabar lo mejor posible.
Comenzó el segundo tiempo. Para la segunda parte, el conjunto pirenaico cambió al meta. Se fue Ratti y entró el ecuatoguineano Jesús Owono.
Durante los primeros minutos, el guion fue lo mismo. Un Andorra que iba al ataque y un Ceuta que aguantaba y defendía bien.
A los ocho minutos de la segunda parte, llegó la primera ocasión clara del Ceuta de todo el choque. Un gran centro lateral de Diego González fue rematado en plancha por Kuki, que martilleó el balón, botó y se fue rozando el larguero.
Cerdá se puso a recortar en la frontal buscando el disparo, pero Anuar, que estaba soberbio, la robó y comenzó una contra. La llevó Diego, en un tres para dos. Al final de la Villarreal no logró rematar y se fue fuera.
Fueron los momentos de menor ritmo de partido, quizá. Fluía menos el juego, la situación era más densa. Alrededor del 65, se notaba el cansancio de ambos conjuntos, más aún el de los andorranos, que estaban en inferioridad numérica.
Kuki recibió y dio detrás para Diego. Este centró y Owono despejó. El balón llegó a Aisar en el otro lado, centró, Kuki la bajo y Arik se la dio de cara a Bassinga. El burkinés definió de primeras con el interior con una gran calidad y puso el segundo en el luminoso.
El recientemente llamado a ser internacional con Burkina Faso se metía el segundo del partido y su segundo gol como caballa. Un tanto que prácticamente cerraba el choque.
El gol se tiró en revisión más de cinco minutos. Una actuación arbitral pobre hizo que el juego se detuviera por el siguiente caso: dilucidad si cuando Aisar recibía cuando el rechace de Owono era una jugada nueva o continuación de la misma. En el caso de ser la misma, iba a ser fuera de juego. Decidieron que no, pero para ello dedicaron demasiado tiempo.
Bassinga dejó el campo tras el gol. Entró Rubén Díez. Como dato: el maño tuvo un mano a mano frente a Owono, pero se precipitó, chutó de fuera del área y no dio con la puerta.
Tuvo una bastante clara el Andorra. Cerdá picó un buen balón a Minsu, que se la dejó a Nieto y disparó, salvando la jugada Capa sobre la línea.
Doble cambio del Ceuta para el tramo final: entraba la sangre añeja, Salvi y Carlos. Salían Diego González y Josema.
Siguió el partido hasta que Arick se fue al suelo. Se le subieron todos los músculos al hispanovenezolano. Su primera titularidad profesional lo dejó exhausto.
El Ceuta hizo los dos últimos cambios. Se iban Aisar y Arick y entraban Manu Sánchez y Adrián Rueda, la ‘hormiga atómica’ del filial.
Iba a venir un descuento particularmente extenso para lo poco que estaba en juego. Diez minutos marcaron los trencillas.
En ese descuento, el Andorra buscaba el gol de la honra, pero no llegaba. El Ceuta defendía bien y la zaga cerró a cal y canto la portería de Pedro López.
Nada más tuvo el encuentro. El Ceuta volvía con los tres puntos de Andorra. Última visita completada con victoria. Un bien cierre a unos viajes que han sido agotadores para los de José Juan Romero.
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