El Día Mundial del donante logra que casi un centenar de ceutíes se solidaricen con la causa a través del ALCER
Los stand que ayer reclamaban la atención de los viandantes en el paseo del Revellín y en la plaza de los Reyes no pedían dinero, pedían voluntades. Como la de Souhaye, uno de los casi cien ceutíes que decidió colaborar con la causa y hacerse donante en el Día Internacional dedicado a ellos. Tiene 19 años y no duda en mostrar su carné y firmar el papel que lo acredita para entregar sus órganos el día de su muerte. “Hoy por ti y mañana por mí”, explica.
Ceuta está a la cola de personas que donan sus órganos en España. Hemos estado a la cabeza pero ahora ocupamos el último puesto. ¿La razón? Desde la falta de información a la de formación. “Si no los aprovechamos se van a perder”, explica el coordinador de transplantes del Ingesa, Javier Guerrero, que anima a los que tengan dudas: “Una vez que fallecemos, ¿para qué los queremos? al contrario, podemos seguir viviendo en otras personas”. El vacío legal sobre el respeto de la última voluntad del donante establece serías dudas sobre la potestad de la familia de cambiar de decisión, pero Guerrero rompe una lanza en favor de la intención del fallecido y del respeto que debe tener la familia por la misma. “Debe comunicárselo a la familia para que lo comprenda”, transmite el responsable, para ir preparando el terreno a los seres queridos. En lista de espera para recibir un órgano, aguardan menos de 50 personas, debiendo tener más paciencia los que esperan un hígado nuevo. “Es el que más tarda”, apunta el responsable en la ciudad autónoma del área animando a la ciudadanía a ponerse en contacto con ALCER para seguir incrementando la lista de posibles personas dispuestas a donar sus órganos para ayudar a otras personas a sobrevivir.
Y si bien es cierto que en Ceuta la gente es solidaria y que ayer fueron muchos los globos que consiguieron construir una gran columna de nuevos donantes que subieron al cielo cuando los responsables del área de Sanidad de la Ciudad y de Asuntos Sociales llegaron al stand, siguen siendo necesarias más voluntades. Quizá influya el alto índice de musulmanes, una comunidad que se muestra reticente pero a la que Guerrero se dirige diciendo que “ninguna religión prohíbe la donación y también deben implicarse, que no tengan miedo. De hecho tenemos donantes musulmanes”. No importa el credo, ni la piel, ni la altura ni la condición: tan sólo estar dispuesto y ser mayor de 18 años para poder salvar otras vidas de personas que lo necesitan.
ALCER continuará con sus actuaciones y su trabajo para intentar que cada vez se produzca una mayor concienciación social en torno a los trasplantes y conseguir, así, la necesaria atención de los ciudadanos. Ayer volvió a estar presenta en su cita con los ceutíes y desde ya prepara más actuaciones para que Ceuta sea de nuevo cabeza en el volumen de donaciones.
“La mujer que me dio el riñón está en el cielo”
Tenía 56 años, era mujer, falleció en un accidente de tráfico y era donante. “Sin duda tiene ganado el cielo”, explica África Tirado, una ceutí que reconoce vivir la vida plenamente desde que recibió un riñón “porque desde pequeña padecía muchas complicaciones de salud y el día que me llamaron y me dijeron que me esperaban en quirófano no pude evitar llorar de alegría”. Asegura que asistir cada día a diálisis hacía que su piel se quedara morada y su cuerpo se hinchara como un globo. “Era desesperante, estar ahí enchufado tanto tiempo... te sientes impotente y llegué a decir que me desconectaran, que yo ya había vivido suficiente... pero hay un equipo maravilloso que te anima a seguir luchando”, explica esta profesora jubilada que durante 40 años enseñó en La Inmaculada a decenas de alumnos a seguir adelante. El próximo 9 de junio su riñón, al que bautizó como Ana África “porque pertenecía a una mujer y por la Patrona de Ceuta”, habrá cumplido ya dos años dentro de su cuerpo. Le permite hacer una vida completamente normal cuando antes había momentos en que ni siquiera podía caminar. “Piensas que no te lo mereces y luego te sientes tan feliz... con 72 años volví a nacer”. África era donante antes de enfermar. Ahora asegura que lleva dentro dos vidas. La suya y la de la mujer que le donó el riñón. “Ella tiene el cielo ganado, sin duda”, explica recordando los malos momentos donde apenas le quedaban fuerzas para mantenerse en pie y en los que siempre estaba el equipo de ALCER dándole la mano y apoyándola en todo lo que necesitaba. “Donar significa regalar vida y a mí me la han regalado. Llevo dos años feliz, paseando sin problemas...viviendo”.
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