EA cuarenta días de una nueva Semana Santa, Ceuta vuelve a demostrar que sus tradiciones no son un mero recuerdo del pasado, sino una parte viva de su identidad.
El acto de inicio de la Cuaresma no es solo un protocolo institucional: es la confirmación de que la ciudad sigue comprometida con una celebración que forma parte de su historia, su cultura y su alma colectiva.
La Semana Santa ceutí trasciende lo estrictamente religioso. Es esfuerzo compartido, trabajo silencioso durante todo el año y transmisión de valores como la humildad, la esperanza y la convivencia.
Detrás de cada procesión hay familias enteras, generaciones que han heredado una devoción y un compromiso que mantienen vivas las calles desde el Príncipe hasta el Valle.
En una sociedad que avanza con rapidez y donde muchas costumbres se diluyen, preservar las tradiciones es proteger nuestras raíces. La participación de jóvenes, el respeto de quienes la viven desde distintas sensibilidades y la colaboración institucional son señales de que la Semana Santa no solo perdura, sino que se fortalece.
Porque mantener viva esta celebración es, en definitiva, mantener viva la esencia de Ceuta.
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