Ceuta ya tiene demasiados problemas como para que oportunistas y alborotadores busquen fama a costa de venir a esta ciudad disfrazados de falsos salvapatrias.
Los días 30 y 31 de julio se escribieron las líneas de la peor crisis que ha vivido Ceuta. Una crisis provocada por Marruecos en un claro pulso y chantaje a España. Esos días, este pueblo unido tuvo la entereza de salir adelante, de hacer frente a un asunto en el que se combina el drama humano con una clara agresión a nuestra integridad territorial y españolidad.
Con miedo, con la sensación de estar abandonados, este pueblo, la sociedad caballa, se unió intentando entender lo ocurrido y adaptando su vida frente a este auténtico ataque reducido a la etiqueta de crisis migratoria cuando resulta algo de mayor gravedad.
Comercios cerrados por seguridad, suspensión de la Feria, restricción de la vida social y vivir en una tierra cuyas playas han quedado llenas de basura y plástico y sus carreteras impracticables.
Todo esto lo asumió esta sociedad sin necesidad de que nadie nos venga a defender o a hacer política a costa de Ceuta. Llegaron esos falsos salvapatrias con su seguridad privada, su propio equipo de comunicación y sus ideologías en muchos casos radicales a provocar a todo un pueblo enfundándose la bandera de España.
Los Vito Quiles, Alvise, Núcleo Nacional y demás grupos extremistas tomaron Ceuta para seguir explotando su imagen de héroes de patrias cuando lo único que han provocado es tensionar a un pueblo que ya esta demasiado quemado, buscar altercados para darse fama, atentar contra la convivencia y desviar la atención de la Policía, como si aquí no tuviéramos ya demasiados problemas que afrontar.
Ya han cogido fama, han logrado sus videos, podrán alimentar sus tertulias y tendrán material suficiente como para vivir de Ceuta durante un tiempo.
Aquí se queda una sociedad con muchos problemas. Una sociedad que solo quiere rehacer su vida y volver a tener su Ceuta. Los caballas no solo han sufrido esta auténtica invasión sino que sufren además la inseguridad que se vive en las calles con determinados individuos que se cuelan en casas o que terminan enfrentándose entre ellos.
Esa falsa normalidad que vende Interior no cuadra con lo que ven los ceutíes en la calle. Ya se han soportado mentiras en cuanto a las entradas. Nos dijeron 50.000. Ayer conocíamos que habían salido 77.000, es decir, bastante más de lo dicho oficialmente, y aún queda mucha gente dispersa por barrios y las mafias están haciendo negocio con esta situación ofreciendo pases a Algeciras.
¿Cuántos han entrado en Ceuta?, ¿qué envergadura tuvo este suceso?, ¿lo sabremos algún día?
Ceuta necesita explicaciones y Ceuta necesita que su seguridad quede garantizada. Esto hoy por hoy no lo ha logrado el Gobierno de la Nación. Y esto es lo único que necesita esta ciudad, nada más, ni salvapatrias de marketing, ni ministros gamberros que vendan mentiras, ni provocadores y radicales que pongan en peligro la convivencia.
Ceuta vale mucho más que todo esto. Ahora solo necesita ir colocando las piezas en el tablero de ajedrez que persiga ganar la partida al caos e instaurar el día a día que nos robó un chantaje perpetrado contra este país a costa de Ceuta.
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