«¡Mis cenizas rodaran ingrávidas y eternas por las esquinas de las calles de Ceuta, y los antiguos sueños que yo de ti tuviera besarán a los sutiles cielos añiles y malvas y a las altas araucarias de la plaza de África!»
Poemas desde Ceuta…
A veces «el árbol no nos deja que ver el bosque», y es precisamente lo que ocurre con nuestra ciudad, es que el árbol de los emigrantes no nos deja ver el bosque del futuro de Ceuta. Llevamos ya camino de dos meses perdido adivinando si son «galgos o podencos», y en esta adivinanza pueril, nuestras plazas, nuestras playas, nuestros montes y nuestras calles permanecen abarrotadas de emigrantes* con el peligro consiguiente que se declare una epidemia.
Desde el primero minuto el Gobierno de la ciudad y el Gobierno Central debieron de coordinarse y establecer más pronto que tarde los espacios adecuados para ubicar los 5.000 o 10.000 o 20,000 -según cita cada administración- en condiciones higiénicas -duchas y urinarios- que impidan una epidemia en la ciudad; y a la vez los consiguientes comedores y un hospital de campaña para su necesaria asistencia. Porque hemos de entender que los emigrantes, que aunque inmigrantes indeseados que rompen, sin lugar a dudas, el equilibrio y la armonía de la ciudad y la normal actividad de cada día, no deben de estar abandonados a su suerte en cualquier playa sin recibir las atenciones primarias para su supervivencia.
Por tanto, se deben de realizar con la mayor urgencia posible la deportación de todos aquellos marroquíes que atravesaron el día 30 de julio la frontera del Tarajal; a los menas se deben de aplicar la ley vigente; y aplicar la ley de Asilo a aquellos que verdaderamente lo necesiten, y de manera solidaria tal como marca la ley actual, repartirlos de manera solidaria entre las diferentes Comunidades Autónomas.
Al Gobierno le ha faltado celeridad en su gestión y le ha sobrado lentitud en esta invasión fronteriza del tarajal, que además y sin duda es lo más grave, la muerte por ahogamiento de 140 emigrantes -muertes inútiles buscando una vida que les ofrecieras nuevas y atractivas oportunidades- que tuvo lugar a escasos metros de la orilla. Sin embargo, al Gobierno local, también le ha faltado agilidad para proponer esos espacios de acogida donde ubicar y centralizar a los emigrantes y no estuviesen desparramados por todas las calles y rincones del municipio.
Porque no es de recibo, y hay que recordarle al Sr. Vivas que bien sabemos, que la Delegada del Gobierno anterior, Salvadora Mateos y la Vicepresidenta de la Ciudad Autónoma, Mabel Deu, fueron juzgadas** por devolver en caliente a un grupo de menas, y sentenciadas a 9 años de inhabilitación de cargo público. De tal manera, que el Alcalde sabe de sobra que no se pueden devolver en caliente a los emigrantes salvo que se asuma la responsabilidad de ser juzgados en los tribunales -como en el caso presente mencionado-, y salvo que se modifiquen más pronto que tarde las leyes en el Poder Legislativo -Cámara de Diputados- de retorno de los emigrantes ilegales a sus países de origen.
Si nos queremos acercar al futuro que Ceuta, es claro, que la ciudad necesita con urgencia un desarrollo económico que posibilite la vida en ella de sus ciudadanos; y como no podía ser menor y a todas luces fundamental, la tranquilidad suficiente para que cualquier actividad económica y cultural se realice día a día con total normalidad; y, desde luego, que se pongan todos los medios y recursos del Estado para que una nueva invasión no se vuelva a producir.
Como decíamos al principio: «El árbol impide ver el bosque», y la crisis actual que aunque preocupante y de no fácil solución, no nos debe de impedir columbrar el verdadero problema que se cierne de manera inexorable sobre nuestra urbe.
Y yendo al meollo de la cuestión, que podemos significar o bien darle naturaleza existencial; diremos que Marruecos ha puesto de manifiesto que puede colmar la ciudad con sus naturales cuando así lo estime oportuno. La entrada de 80.000 marroquíes se ha realizado sólo en horas, con una celeridad que ha sorprendidos a propios y a extraños, incluso -como parece- bien pudiera estar organizada. De tal modo, que nos podemos preguntar: ¿Qué puede hacer el Gobierno de turno para evitar una previsible y futura marcha o invasión de 100.000. 200.000 o 300.000 emigrantes -los que considere Marruecos- que entren de manera pacífica en Ceuta?
Ante una próxima invasión, que se me antoja -por la cantidad de indicios que nos dan día sí y otro también en todas las redes sociales- se `podría dar incluso este mismo mes y así de forma continua permanentemente como una espada que pendiera siempre sobre nuestras cabeza sin que supiéramos el día elegido para tal fin. ¿Qué habría que hacer, y como podría evitarse? Porque es evidente y no cabría opinión en contrario, que la entrada de tal contingente de marroquíes en la ciudad, sería, a todas luces, el fin de Ceuta como una ciudad unida políticamente a España.
Y, a mi modo de ver, sólo cabría dos modos de evitar este asalto, a saber: La primera es una medida económica, que rompiera sus relaciones e impidiera el trasvase continuo de sus productos agrícolas con España y con la Unión Europea, que dañara profundamente su economía. Este procedimiento que anularía el tratado preferente que mantiene Marruecos con la Unión Europea es el que tenía que profundizar España con la Presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, para que Marruecos deje de asaltar la frontera sur de España que es también la frontera Sur de la Unión Europea, tal como ha afirmado en su comparecencia desde Bruselas la Presidenta de la Comisión Europea.
La segunda opción sería una medida bélica, que ante una invasión generaliza de miles de invasores, se despliegue el ejército en la frontera y evite con medios proporcionados a tal efecto, la marcha ilegal contra nuestra capital. Y, que como no puede ser de otro modo, sólo debería llevar a cabo en última instancias, y siempre cuando Marruecos persistiera en su obsesiva conquista de nuestra ciudad sin que ninguna acción de advertencia le hiciera decaer en su irresponsable actitud. A tal efecto, el Presidente lo ha mencionado en su comparecencia en el Congreso, haciendo alusión a sí estaríamos en disposición de disparar indiscriminadamente sobre una masa de marroquíes que asaltan las fronteras de Ceuta, ya sea en el Tarajal o en Benzú. Y, he ahí el dilema de esta opción militar, a saber: ¿Si para evitar el asalto de la frontera fuera necesario infringir una terrible masacre tal como se produce impunemente cada día en otros lugares de Oriente Medio?
Por consiguiente, y en alusión al sentido común, es claro que para el bien de Ceuta y de mis atribulados paisanos, el Gobierno Local y Central están abocados necesariamente a entenderse, y a trabajar al unísono -independientemente del color político del inquilino de la Moncloa- para solventar los problemas que ocasiona la emigración en la vida cotidiana y en su posterior desarrollo de la ciudad. Porque, es claro -ya se ha mencionado anteriormente- que para que Ceuta se proyecte en el futuro -al menos a medio plazo-, es imprescindible que todo el tejido comercial, industrial y turístico de la ciudad, se vea correspondido con el fortalecimiento de la frontera, y un acuerdo suscrito con Marruecos de que no se van a producir nuevas invasiones que paralicen la actividad y la vida cotidiana de nuestra ciudad…
No hay mal que por bien no venga, tal vez, y aludiendo a este conocido refrán, bien pudiera ser, que este desgraciado acaecimiento de la invasión, hubiese sacado del anonimato a Ceuta de la geografía nacional: y la haya situado en el lugar y en el tiempo presente que se merece, y no en el abandono y la lejanía de los últimos años…
Finalmente, dejamos claro que todos los emigrantes que entraron de manera ilegal en Ceuta el 30 de julio, deben más pronto que tarde abandonar nuestra ciudad, asignándole a cada uno el procedimiento jurídico establecido y adecuado a su situación, pongamos: los marroquíes retornando a su país, pues no hay ninguna catástrofe en el reino Alauita, que lo impida, pues es un reino soberano y bendecido por los EEUU de Donal Trump; los Menas, reintegrados a sus familias y a su medio cultural siempre que se pueda acreditar esta circunstancia o las Autoridades del país vecino en su obligatoria responsabilidad los reclamen; y los subsaharianos, si no puede acreditarse su nacionalidad, ser repartidos entre las diferentes comunidades autónomas del país gobernadas actualmente por el Partido Popular. Y, por consiguiente, en el caso de que el censado y clasificación de cada expediente de los emigrantes que entraron de manera ilegal en Ceuta el 30 de julio, deben ser conducidos sí, o sí, al territorio de la Península y ser integrado en campos de refugiados hasta que se solvente su situación. Porque somos un solo país: España, y Ceuta es España, y no existe más espacio en nuestra ciudad para redistribuir a los emigrantes. Sí: es así de claro, no existe más espacios en nuestra ciudad para redistribuir a los emigrantes sin que se desfigure el orden y el equilibrio que toda ciudad necesita para para llevar a cabo todas las actividades que de manera natural se realizan…Pongamos: Si en Ceuta ya no quedan espacios disponibles, y Marruecos no los quiere acoger, no queda más remedio por razones de solidaridad y patriotismo, que todos aquellos que a finales de julio asaltaron la frontera sean conducidos a campos de emigrantes repartidos entre todas las comunidades de España….
No hay más, dicho queda, el tiempo que da y quita razones, dirá quien la tuvo y a quién le falto la valentía suficiente para dejar aún lado la filiación política de un determinado partido: y, dejar en los actos personales que nos acreditan nuestra naturaleza con la verdad, que Ceuta es la prioritaria y primigenia voluntad en el hacer de cada día desde que raya la primera luz en el alba…
(*) Las fotografías han sido realizadas por Joaquín Francisco Castillo Eslava.
(**) La Audiencia Provincial de Cádiz en Ceuta ha condenado este jueves por prevaricación a la exdelegada del Gobierno en la ciudad autónoma, Salvadora Mateos, y a la exvicepresidenta del Gobierno ceutí, Mabel Deu, por la repatriación ilegal de 55 menores a Marruecos en agosto de 2021, operativo que fue defendido por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Las dos exrepresentantes públicas han sido condenadas a nueve años de inhabilitación para cargos públicos, así como para el ejercicio de funciones de Gobierno, según recoge la sentencia a la que ha accedido elDiario.es. (Actualizado el 11/09/2025 18:25 h).
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