EFE
A pocos días del Eid al-Adha, Ceuta vive una de esas encrucijadas donde se cruzan la religión, la economía, la identidad y la política internacional. En las redes sociales, sobre todo en Facebook —la plaza pública digital de nuestra ciudad—, se debate con intensidad. El sacrificio del cordero, símbolo profundo de la sumisión a Dios y la generosidad hacia los más necesitados, está en el centro de una conversación que revela una realidad más amplia: la falta de liderazgo religioso claro y el desconocimiento generalizado, especialmente entre la juventud, de los fundamentos de nuestra fe.
Para entender esta incertidumbre, basta con escuchar las distintas voces que hoy conviven en la comunidad musulmana ceutí. Opiniones legítimas y diversas, que reflejan sensibilidades distintas pero también una necesidad urgente de claridad y guía.
1. Siguiendo a Marruecos: una decisión respetable, pero distinta
Una parte significativa de los vecinos musulmanes de Ceuta ha decidido no celebrar el sacrificio este año, en sintonía con la decisión del Reino de Marruecos, que ha suspendido el Eid al-Adha debido a la escasez de ganado. Esta postura parte del respeto y la conexión profunda que muchos ceutíes sienten hacia el país vecino en materia religiosa.
Sin embargo, las condiciones aquí son distintas. En Ceuta hay corderos disponibles porque el ganado viene directamente desde la península. A diferencia de Marruecos, donde la situación ha obligado a una cancelación oficial, en nuestra ciudad no hay problemas de abastecimiento. Por eso, otras voces defienden que la decisión marroquí no tiene por qué condicionar la práctica de quienes viven una realidad distinta y pueden cumplir con este rito.
2. Palestina en el corazón: ¿sacrificio o solidaridad?
Otra postura que ha ganado fuerza propone sustituir el sacrificio del cordero por una donación a Palestina. La causa palestina, más viva y dolorosa que nunca, ha conmovido a muchas conciencias. La propuesta de cambiar el rito por un acto solidario es comprensible desde lo emocional. Sin embargo, especialistas en religión recuerdan que el udhiyya (sacrificio) es una suna mu’akkada, es decir, una práctica fuertemente recomendada por el Profeta Muhammad (la paz sea con él), y no debe ser reemplazada por otras acciones, por muy nobles que sean.
Ayudar a Palestina es un deber moral y humanitario, pero no debe confundirse con los actos de adoración establecidos. Como bien dicen muchos estudiosos: tenemos 365 días al año para donar, hacer sadaka, recaudar fondos y movilizar nuestra solidaridad.
En ese sentido, hay ya hermanos en Ceuta organizando campañas fiables de recaudación para nuestros hermanos palestinos. Estas iniciativas locales necesitan apoyo y confianza. La ayuda es urgente, y podemos —y debemos— estar presentes en ambas dimensiones: cumpliendo con nuestras obligaciones religiosas y ayudando a quienes más lo necesitan.
3. Los precios: entre la dificultad y la voluntad de solución
Otra preocupación compartida por muchas familias es el precio del cordero. El encarecimiento del ganado ha llevado a algunos a renunciar al sacrificio, considerando que se ha convertido en un lujo inalcanzable.
Ante esta situación, la UCIDCE, la CIE y varias asociaciones locales se reunieron recientemente con los ganaderos, pidiéndoles que no especularan con los precios. Tras la negociación, se logró un acuerdo para reducir el coste a una media de entre 280 y 300 euros, renunciando a parte de los beneficios para facilitar que más familias puedan participar.
Cabe recordar que el islam no impone lo que no se puede cumplir. El Corán lo deja claro:
“Allah no carga a nadie por encima de su capacidad” (Surah Al-Baqarah, 2:286).
Por tanto, quien no pueda permitírselo, no está obligado. Pero quien sí pueda, se le recomienda hacerlo. Además, una parte del cordero debe donarse, cumpliendo así también con el principio de justicia social:
“Comed de ellos y alimentad al que se conforma y al que pide” (Surah Al-Hajj, 22:36).
4. Quienes celebran con firmeza y convicción
Frente a las dudas, hay quienes no vacilan. Cada año celebran el Eid al-Adha con devoción y claridad. No lo hacen por costumbre, sino por convicción. Para ellos, el sacrificio es una forma de revivir la tradición del profeta Ibrahim (la paz sea con él), renovar su vínculo con Dios y compartir con su comunidad.
Conclusión: una comunidad que busca guía
Este artículo no pretende dictar una única postura ni erigirse como autoridad. No soy especialista en teología islámica, y por eso he consultado a personas con conocimiento que me han ayudado a entender mejor estas posturas. Todas tienen su contexto, sus argumentos y su legitimidad. Pero lo que sí es evidente es que esta diversidad de opiniones es también reflejo de un vacío: la falta de liderazgo religioso claro en Ceuta.
La juventud, en particular, se encuentra desorientada. Busca respuestas en las redes sociales, donde muchas veces lo que encuentra es confusión. No hay suficientes voces autorizadas, cercanas y accesibles que acompañen a la comunidad en momentos como este.
Hoy más que nunca necesitamos criterio, unidad y compasión. Necesitamos educación religiosa basada en el conocimiento, y no en la opinión. Necesitamos un islam que sea guía, y no causa de enfrentamiento. Y necesitamos también recordar que:
"Allah conoce lo que hay en los corazones." (Corán, 5:7)
Y “Allah uh Alem” —Dios es quien más sabe.
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