La CEOE ha convertido este miércoles a Ceuta en el centro de la representación empresarial española. El Parador La Muralla ha acogido la reunión de los órganos de gobierno de la patronal, en un encuentro que ha reunido a numerosos empresarios de la ciudad y a representantes de las principales organizaciones empresariales del país, entre ellos el presidente de la CEME de Melilla, Enrique Alcoba; la presidenta de CEPYME, Ángela de Miguel; la presidenta de la Fundación CEOE, Fátima Báñez, y representantes de sectores como la hostelería ceutí.
La presencia de la cúpula empresarial española en Ceuta ha querido trasladar un mensaje de respaldo al tejido productivo de la ciudad y poner el foco en las consecuencias que la crisis desencadenada a finales de julio está teniendo sobre empresas, autónomos, trabajadores, comercio, turismo y hostelería.
Para la CEOE, no se trata únicamente de una cuestión local. La situación de Ceuta tiene consecuencias económicas y empresariales que afectan al conjunto del país y requiere una respuesta del Estado que permita recuperar las condiciones necesarias para desarrollar la actividad.
Antonio Garamendi fue especialmente claro al respecto. “No es una visita de cortesía”, afirmó durante su comparecencia en el Parador La Muralla, donde defendió que el empresariado español debía acompañar a Ceuta y contribuir a que la realidad que atraviesa la ciudad sea conocida más allá de sus fronteras.
El presidente de la CEOE situó la seguridad como una condición imprescindible para recuperar la actividad económica. Tras recorrer distintos puntos de Ceuta, Garamendi aseguró que los empresarios quieren volver a la normalidad y desarrollar sus negocios en las mismas condiciones que antes de la crisis.
El problema, explicó, no es únicamente la seguridad objetiva, sino también la confianza. Cuando los ciudadanos dejan de salir, consumir o desplazarse con normalidad, el efecto termina trasladándose directamente a las empresas.
La situación se ha traducido además en costes adicionales para los negocios. Garamendi puso como ejemplo la necesidad de que determinadas empresas recurran a seguridad privada y consideró que “no es normal” que haya efectivos del Ejército delante de los supermercados.
El impacto afecta especialmente al comercio, la hostelería y el turismo, pero también a las empresas situadas en zonas industriales. Durante la comparecencia se puso sobre la mesa la situación de los negocios del Tarajal, las dificultades de empresas de Alborán y la necesidad de reforzar la vigilancia para poder mantener abiertas determinadas actividades.
La presidenta de la CECE, Arantxa Campos, aportó una de las cifras más contundentes de la comparecencia. El sector empresarial calcula unas pérdidas de aproximadamente un millón de euros diarios, con un impacto durante agosto situado entre 27 y 33 millones de euros.
Pero el problema, advirtió Campos, no termina en las pérdidas ya acumuladas. La prolongación de la situación puede provocar menos consumo, menor inversión, dificultades de liquidez y problemas para mantener el empleo, especialmente en un tejido empresarial compuesto en gran medida por pequeñas empresas y autónomos.
“El comercio es fiabilidad, confianza”, resumió Campos para explicar cómo la percepción de inseguridad termina repercutiendo directamente sobre la actividad económica.
CEOE y CECE valoraron las medidas económicas adoptadas para apoyar a las empresas, entre ellas el incremento de la bonificación de las cotizaciones a la Seguridad Social hasta el 75% y la mejora de la deducción del Impuesto de Sociedades hasta el 60%.
También se consideran positivas las ayudas directas y las medidas destinadas a aportar liquidez. Sin embargo, Campos dejó claro que estas actuaciones no son suficientes mientras no se recupere la normalidad.
“Necesitamos una solución inmediata, necesitamos una solución ya y, sobre todo, necesitamos un plan hasta que esto se solucione”, reclamó.
La presidenta de la CECE diferenció así entre las medidas necesarias para afrontar las consecuencias económicas de la crisis y aquellas que deben permitir recuperar la actividad mientras la situación continúa. Para el empresariado, no basta con compensar parte de las pérdidas: es necesario crear las condiciones para que las empresas puedan volver a facturar.
Garamendi quiso además elevar la situación de Ceuta al ámbito europeo. El presidente de la CEOE recordó sus contactos con BusinessEurope y con responsables de la Comisión Europea y defendió que lo ocurrido en la ciudad no puede contemplarse únicamente como un problema español.
“Este no es solo un problema de España, es un problema también de Europa”, afirmó.
El presidente de la patronal vinculó además la recuperación económica con la obligación del Estado de garantizar que los ciudadanos puedan vivir, trabajar, consumir y desarrollar sus negocios con normalidad.
En este sentido, calificó lo ocurrido como un problema de soberanía nacional y reclamó que una situación como la vivida a finales de julio no vuelva a repetirse.
La jornada empresarial en el Parador La Muralla dejó así una conclusión compartida por CEOE y CECE: las empresas necesitan seguridad para recuperar la confianza y la confianza para recuperar la actividad. Las ayudas económicas pueden amortiguar el golpe, pero el empresariado reclama ahora una respuesta que permita a Ceuta recuperar cuanto antes su normalidad económica.
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Primero tenemos que recuperar Ceuta, expulsión invasores, obras espigón, Frontex y militarización de frontera y ciudad ambas permanentes, todo lo que no sea esto, bye bye, en Ceuta no se podrá vivir. Despertar, no hay otra solución, vamos a dejarnos de cuentos y centrarnos en lo que verdaderamente nos interesa a toda la ciudad.
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