Los encargados de suprimir o modificar obras, libros o arte se les denomina genéricamente censores. Actúan bajo directrices morales, políticas o religiosas para eliminar material considerado subversivo, obsceno o inapropiado, a menudo mediante procesos de revisión editorial, prohibición o destrucción.
Ayer, en Collado Villalba, el teatro estaba prácticamente lleno y la obra feminista, "Ser mujer" se estaba representando bajo un silencio sepulcral.
La concejala de Familia y Mujer paró la obra y mando callar: "Lamento mucho todas las faltas de respeto que se ha tenido". El público pensaría que la actuación de la susodicha era parte del guión pues no podía ser verdad lo que allí estaba sucediendo.
La señora actuaba al estilo Tejero: su acción de salir a las bambalinas significaba un "Todos al suelo, degeneradas, inmorales, pecadoras, brujas, adoradoras del mismísimo Satanás, rojas, cerdas, marranas, cochinas, puercas, meretrices, adoradoras de tetas y vaginas”.
“La señora actuaba al estilo Tejero: su acción de salir a las bambalinas significaba un ‘todos al suelo, degeneradas, inmorales, pecadoras, brujas, adoradoras del mismísimo Satanás, rojas, cerdas, marranas, cochinas, puercas, meretrices...”
A gritos, el público pedía que se fuera y dejase continuar la representación que hablaba de la vida real.
Noelia Díaz entendió, según cuentan las crónicas, que términos como "vagina" o "aborto", atentaban contra la sensibilidad del espectador y conducían al bochorno correspondiente.
La señora paró la función argumentando que "hay gente que se está sintiendo muy ofendida... Tengo todo el derecho a interrumpirla.(Como si el teatro, la obra, la concejalía y el ayuntamiento fueran suyos).
El público manifestó su indignación por el espectáculo de la edil.
Curioso resulta que la concejalía había programado esta obra dentro de los actos conmemorativos del 8M.
La concejala en un tuit exponía sus disculpas "por la forma en la que se desarrollaron los hechos".
“La concejala en un tuit exponía sus disculpas por las formas en la que se desarrollaron los hechos”
Después de dimitir o que la dimitieran expuso estas palabras que suenan a pornografía moral:
"Quiero dejar claro que creo firmemente en la libertad de expresión",
Si pudiéramos viajar en el tiempo y nos pudiéramos retrotraer 80 años qué hubiera sucedido.
¿El paredón, el fusilamiento, el tiro en la nuca, la cárcel, la quema de la obra?
¿Cuántos escritores y escritoras tuvieron que exiliarse? ¿cuántos libros, películas de prohibieron? ¿Cuántos periódicos se secuestraron?
Mejor no pensarlo, mejor pensar en los derechos conquistados, en la libertad, en el arte que nos lleva a la catarsis mediante la belleza de manifestarnos como seres humanos: La justicia, la crítica, los valores, la protesta, la dignidad, el dolor o el placer, la muerte o la vida, la felicidad o la tristeza, el desnudo interior y el exterior, la angustia, la soledad, la ira, la crueldad, la esperanza.
Tal vez, esta concejala, sin darse cuenta, nos ha avisado del peligro inminente que nos acecha.
Dentro de un tiempo el espectáculo de ayer será habitual y no nos echaremos las manos a la cabeza.
¿Qué sucedería si una obra de teatro trata el tema del genocidio de Israel, de las niñas asesinadas en una escuela o de la política de Trump? ¿Pararía la concejala la obra por daños morales a los asistentes? ¿Se sentiría ofendido el respetable?
"Cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar".
No me quiero perder una entrega de Goyas siendo presidente del gobierno Abascal. Lo mismo degolla al Goya.






