El sábado 14 de noviembre, los hindúes de todo el mundo, celebramos una de las festividades más importantes de nuestra religión, con un profundo simbolismo que siempre sirve para hacernos reflexionar sobre muchos aspectos de la vida. El primero agradecer todo lo que tenemos y apreciar todas las bendiciones recibidas en la vida. Los días previos a la celebración andamos muy atareados limpiando nuestros hogares, preparando dulces y manjares exquisitos y comprando ropas nuevas para estrenar en el día de Diwali. Este año 2020, va a ser diferente, ya que en algún momento de estos ajetreados días previos, creo que deberíamos pararnos a reflexionar por qué hacemos todo esto? Como decía al principio, esta celebración simboliza la victoria de la verdad sobre la mentira, de la luz sobre la oscuridad, del bien sobre el mal. Todos los años recordamos el motivo, y este año tendremos que darle incluso una mayor comprensión, por la situación tan especial que vivimos. El rey Rama volvía tras un exilio de catorce años en el bosque, a su reino de Ayodhyia, y después de haber rescatado a su esposa Sita, que fue secuestrada por el rey Ravana, de Sri Lanka. El pueblo lo recibía con mucha alegría, pues el señor Rama, era la personificación de la honestidad, de la justicia, del perfecto esposo y sobre todo como hijo, por cumplir con la promesa realizada por su padre. Los súbditos le indicaron el camino de regreso, poniendo esas dhyas (velas) que iluminaban el sendero, y de ahí el nombre de Deepwali (hilera de luces). Situándonos en nuestra realidad, es verdad que necesitamos en estos momentos una esperanza que dé luz al final del túnel que ha resultado ser esta pandemia, pero estamos en buen camino, hace unos días se anunciaba la vacuna y este hecho ha generado un alivio para todos. Este año todas las celebraciones serán distintas a lo que siempre hemos hecho, pero también es cierto, que las viviremos con nostalgia por los tiempos pasados, pero siendo conscientes de que hemos de aprender la lección de vida que este cambio ha supuesto, la Naturaleza se ha revelado; hemos de ser solidarios, comprensivos, tolerantes y sobre todo responsables con todo lo que hacemos, y por ello, se supone que marcando este punto de inflexión, deseo que este Diwali sea una ofrenda personal a la diosa Laksmi hecha desde la intimidad de nuestros hogares, agradeciendo que estemos vivos y que nos siga bendiciendo a todos con salud y mucha consciencia y equilibrio para poder superar estos momentos de incertidumbre que ciertamente pasarán y confío en que así sea. SHUB DIWALI A TODOS.
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