Hoy, en la Comandancia de la Guardia Civil de Ceuta, se ha colocado una placa conmemorativa que honra la memoria de un hombre excepcional. Pero para mí y mi familia, el capitán Bejarano no fue solo un compañero de uniforme, fue un faro en medio de la oscuridad.
Hace años, sufrimos una agresión fuera de servicio, una situación dolorosa y difícil que nos dejó marcados. En esos días duros, el capitán Bejarano se convirtió en nuestro sostén. Con una humanidad que desbordaba su rango, nos ofreció apoyo, consuelo y una presencia que nunca olvidaremos. No lo hizo por protocolo, lo hizo porque así era él: generoso, cercano, profundamente humano.
Su legado no se mide solo en méritos profesionales, sino en gestos como ese. En su capacidad de estar cuando más se le necesitaba. En su forma de enseñar con el ejemplo, de liderar con el corazón.
Hoy, esa placa no solo recuerda a un capitán. Recuerda a un hombre que supo ser compañero, amigo y familia. Y mientras vivamos quienes lo conocimos, su memoria seguirá viva.
Gracias, Capitán Bejarano. Por todo.
Mohamed, Samba, Daouda... Los nombres fueron pronunciándose uno tras otro hasta completar una lista de…
Las fuerzas de seguridad marroquíes han asestado un nuevo golpe al narcotráfico en el norte…
Los vecinos de Miramar Bajo, en Ceuta, han alzado la voz para denunciar una situación…
Han usado el mismo método. Meter hachís en las ruedas de los coches para de…
Quiero agradecer a la Ciudad por haber cumplido los plazos que me habían comunicado tras…
Mientras el Imperio-AD Ceuta FS continúa perfilando su plantilla de cara al inicio de una…