Nos encontramos en Alcazarquivir (en árabe, القصر الكبير Al-Qaṣr Al-Kabīr) ciudad del norte de Marruecos, cercana a Larache cuyo nombre significa «gran alcázar».
Día 7 de julio de 1913.Son las cuatro de la madrugada, varias partidas enemigas atacan con grandes efectivos la población de Alcazarquivir.
Mientras la Infantería defiende la posición, 73 jinetes del Escuadrón del Grupo de Caballería de Larache, al mando del Comandante Queipo de Llano, salen a la planicie que rodea la población aniquilando a sablazos al primer grupo enemigo que encuentra y cargando contra una segunda facción de cuatrocientos hombres.
Se ordena el repliegue del Escuadrón, pero en el campo quedan algunos muertos, heridos propios y varios jinetes desmontados, la Caballería vuelve a cargar contra el enemigo que concentraba ya a un millar de hombres sobre ellos. Finalmente, tras una intensa lucha, los restos del Escuadrón pie a tierra, mantienen a raya al enemigo hasta la llegada de refuerzos.
Alcazarquivir quedó a salvo y a esta heroica empresa contribuyó la Caballería con diecinueve muertos y dieciséis heridos, más la pérdida de treinta y cuatro caballos.
Los restos de estos héroes, que reposaban en el Panteón del Arma del antiguo Hospital Militar de Alcazarquivir, fueron trasladados en 1966 al Panteón del Grupo de Regulares del Cementerio de Santa Catalina de Ceuta, donde todos los años por estas fechas se les rinde homenaje.
El día 30 de octubre a las 9.30 horas en el Cementerio de Santa Catalina se realizó el traspaso de los restos mortales de los héroes de la Batalla de Alcazarquivir a un nuevo arcón por encontrarse el anterior muy deteriorado por el tiempo, a continuación y presidido por el Coronel del Montesa D. Santiago Conde de Arjona, una representación del Regimiento con sus guiones realizó un acto de homenaje a los héroes de la Caballería de la Campaña de África, finalizado el acto se procedió a depositar en el cofre con los restos el Acta que daba fe del momento y a cubrir el mismo con la Bandera de Percha de la unidad.
En un sencillo, como son nuestras maniobras, pero emotivo acto, los jinetes recordamos una vez más que somos herederos de una historia y que esta historia forma parte de nuestro presente, porque como reza el Himno a los caídos “La muerte no es el final” nuestros héroes siguen vivos…….en nuestra memoria.
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