Ceuta se prepara para resistir a una de las mayores crisis que ha conocido la ciudad en los últimos años.
No es solo lo sucedido (avalancha de migrantes entrando ilegalmente), no es solo la dejación del Gobierno dejando una frontera desprotegida durante años, no son los aplausos del Ejecutivo lanzando vítores y loas a Marruecos, no son solo todos los muertos, los heridos, los desaparecidos, los cadáveres anónimos que no los quieren ni en el país vecino. Es la ira, el odio, el fanatismo, el fascismo, la propaganda que incendia a Ceuta, los bulos, las mentiras escalonadas y los discursos del odio que van ganando terreno, comiéndose la humanidad, aumentando la crisis, engordando la desesperación y azuzando la venganza.
Lo sucedido ayer con la Cruz Roja es lo más parecido a lo que sucede en Gaza con la ayuda humanitaria. Israel bombardea a cualquier tipo de ONGs; todos al paredón, todos criminalizados y ejecutados, sean lo que sean. Son acusados de ayudar, simplemente, ayudar.
Atacando a las ONGS Israel está haciendo uso de obstáculos burocráticos y acusaciones infundadas para restringir arbitrariamente el acceso a la atención médica esencial para las y los palestinos y limitar el testimonio de organizaciones independientes sobre el terreno.
En abril de 2024 un bombardeo perpetrado por drones israelíes atacó un convoy de la ONG de Jose Andrés (chef español) que provocó la muerte de siete trabajadores humanitarios que regresaban de coordinar una descarga de alimentos.
Escuchas por muchos sitios: no darles agua, no atenderlos en los hospitales, no ofrecerles comida ni dejarles cargar los móviles, quemar las chozas, echarlos a patadas... y ahora acusar a Cruz Roja de una organización mafiosa.
Los que vivimos en Ceuta sabemos lo que está pasando, lo vemos en las playas, en los barrios de la periferia, en el CETI...y lo veremos cuando comience el curso escolar. ¿Eso justifica el fascismo, la atrocidad de justificar el dejarles morir de hambre, sed, enfermedades?
Los derrumbes morales, las llamadas a la caza o a las batidas de seres humanos, no lo superaremos aunque pasen 100 años. La memoria se encargará de recodárnoslo.
Organizarnos como una ciudad que puede dar ejemplo al mundo, no dejarnos amedrentar por las circunstancias, exigirle a los poderes públicos soluciones que no se basen “en pegar tiros a diestro y siniestro” confiar en la justicia, en la ley y en los que deben proteger nuestros derechos.
Si el fascismo atroz pisa nuestras calles seremos un pueblo invadido.
¿Queremos que Aznar represente a Ceuta? ¿queremos entregarnos a los brazos de Vox? ¿Q?¿queremos que Vito Quiles sea el portavoz del gobierno ceutí?
Queda actuar desde la calma, desde la inteligencia emocional. No se trata de Buenos y malos, de invasores e invadidos, de culpables e inocentes; se trata de una resistencia pacífica, de un trabajo conjunto. No veo otra salida para la victoria de todos.
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