Hay algo más indignante y peligroso que la inseguridad de toda una ciudad...? ¡Rotundamente sí! Que el Gobierno que tiene la obligación legal y politica de combatirla se burle de quienes la padecen. Y hay algo todavía muchísimo peor...que es "convertir su miedo" en una simple y cinica «sensación subjetiva» para no asumir ninguna responsabilidad.
Eso es exactamente lo que está haciendo el Gobierno de Pedro Sánchez, al completo, con Ceuta.
Cuando los ceutíes denuncian la peligrosa realidad y el miedo que padecen diariamente, Marlaska les responde sarcásticamente hablando de «inseguridad subjetiva». Una expresión que, además de muy cínica, resulta altamente ofensiva, para quienes han visto alterada su vida cotidiana en todos sus ámbitos.
Pero la mántrica respuesta del ministro Marlaska, siguiendo las instrucciones --de su amo y señor-- “el galgo de Paiporta”, siempre es la misma: “No sé de qué se quejan los ceutíes si solo son sensaciones subjetivas”.
¿Es subjetiva la multiplicación de los avisos al 112? ¿Son subjetivas las agresiones, los robos, los allanamientos, los altercados y las alteraciones del orden? ¿Subjetivas las lesiones sufridas por agentes de la Guardia Civil, policías y militares...?
En agosto se registraron 5.233 expedientes de seguridad frente a los 768 del mismo mes del año anterior. Las agresiones pasaron de 67 a 1.001 y los allanamientos de 10 a 600, según los datos aportados por la propia Ciudad Autónoma.
-- “No sé de qué se quejan los ceutíes si solo son sensaciones subjetivas”.
¿Son también subjetivas las agresiones sexuales denunciadas desde el comienzo de la crisis migratoria, incluidas violaciones y víctimas menores? ¿Subjetivos son todos los comportamientos incívicos y obscenos denunciados por los vecinos-- masturbaciones y exhibicionismos en espacios públicos? ¿Subjetivos,a caso,los testimonios de comerciantes que denuncian robos y daños y, de vecinos que temen que sus viviendas sean ocupadas?
--”No sé de qué se quejan los ceutíes si solo son sensaciones subjetivas”.
¿Subjetivo es que mujeres y muchachas jóvenes hayan incrementado sus precauciones para salir solas? ¿Que algunas familias hayan recurrido al "gas pimienta" como medida de autoprotección? ¿Que en determinados comercios haya aumentado la vigilancia privada?
Cuando una madre mira dos veces hacia atrás al volver a casa, cuando una joven evita determinados lugares o cuando una familia acompaña a sus hijos hasta el colegio por miedo, no estamos ante una estadística abstracta de subjetividades, sino ante una ciudad que ha perdido su tranquilidad, su paz, su seguridad y su libertad.
--”No sé de qué se quejan los ceutíes si solo son sensaciones subjetivas”.
¿Acaso es subjetivo que haya sido necesario reforzar la presencia policial y militar en las inmediaciones de centros escolares públicos y privados? ¿Que padres y profesores hayan reclamado mayor protección?
Que un niño tenga que entrar al colegio bajo vigilancia uniformada debería ser una excepcionalidad. En la Ceuta abandonada por Sánchez, esto se ha convertido en la “anormal normalidad” cotidiana.
- “No sé de qué se quejan los ceutíes si solo son sensaciones subjetivas”.
Y los propios policías y las distintas cadenas de televisión que graban a diario toda esta realidad ¿también tienen una’percepción equivocada y subjetiva” cuando denuncian condiciones indignas en los alojamientos habilitados para sus agentes desplazados con hacinamiento, literas viejas y pequeñas, con colchones mugrientos y almohadas deterioradas, sucias y malolientes, falta de espacio y servicios sanitarios infradotados e insuficientes? Quienes vienen a proteger a los ciudadanos españoles merecen --como mínimo-- unas condiciones dignas de alojamiento, de manutención y de higiene.
Y aquí aparece una de las imágenes más obscenas de esta crisis: mientras el Estado levanta nuevas instalaciones específicas para alojar a quienes llegan irregularmente --con duchas y aseos suficientes y nuevos, camas nuevas con somieres de lamas de madera y colchones y almohadas a estrenar --los policías que deben garantizar el orden y mantener la paz, denuncian condiciones que consideran indignas en todos los aspectos.
- “No sé de qué se quejan los ceutíes: solo son sensaciones subjetivas”.
¿Subjetiva la droga que circula por determinados puntos de la ciudad? ¿Subjetivos los asentamientos chabolistas improvisados en playas y espacios públicos? ¿Subjetiva la tensión que se respira en algunos barrios concretos...?
¡No, señores Sánchez y Marlaska! Lo realmente "distópico" y "subjetivo" es la cinica explicación del Gobierno. Lo "objetivo" es el miedo de una población que reclama algo tan elemental como poder vivir, trabajar, comprar, bañarse en sus playas, pasear, llevar a sus hijos al colegio y disfrutar--libre y sin miedo-- de su tiempo de ocio sin sentirse abandonada y en peligro
Y lo verdaderamente objetivo es la gran responsabilidad de quien gobierna, por mucho que intente el Gobierno en’coger el rábano por las hojas”.
Ceuta no necesita un Gobierno ni ministros que expliquen a sus ciudadanos lo que deben sentir. Necesita policías, guardias civiles, medios técnicos y sanitarios, instalaciones dignas, protección y autoridad.
Necesita, en definitiva, un Gobierno que la defienda. Porque lo que ya resulta verdaderamente insoportable, no es solo la "total inseguridad", sino que, mientras los ceutíes la sufren, desde Moncloa sigan repitiéndoles -- con el cinismo, burla e ironía que les caracteriza-- la mántrica mentira: “No sé de qué se quejan los ceutíes si solo son sensaciones subjetivas”.
Pedro Manuel Hernández López es médico jubilado, Lcdo. en Periodismo, ex diputado regional y ex senador autonómico del PP por Murcia.
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