Varios vecinos de la barriada de Zurrón, en Ceuta, han realizado una denuncia pública en la que exponen un listado de problemas que, según ellos, llevan años afectando a la calidad de vida en la zona sin que se hayan adoptado soluciones tras las promesas reiteradas por parte de la Ciudad.
En un testimonio recogido por El Faro, un vecino portavoz ha denunciado una situación que describe como “peor que las 3.000 viviendas de Sevilla”.
Su denuncia apunta directamente a problemas de suciedad, ruidos nocturnos y dejadez completa hacia lo que era un espacio acogedor y que se ha convertido en una zona en decadencia.
En primera instancia han apuntado a la inacción de las autoridades competentes, quienes prometieron a algunos de los vecinos -no a la asociación- una reunión para tratar todas las deficiencias y puntos que complican la vida rutinaria de los residentes.
Según los vecinos denunciantes, en la barriada “cada uno hace lo que le da la gana” sin respeto por el descanso o las necesidades de los demás.
“Aquí hay personas enfermas, mayores, con Alzheimer o con movilidad reducida, y sin embargo, a las tres de la madrugada se montan partidas de bingo al aire libre o barbacoas con bombonas de butano como si estuviéramos en la playa”, lamenta.
También señala que los menores juegan con balones a altas horas de la madrugada, generando golpes y ruidos constantes. “No piensan que hay gente que trabaja o que está enferma. Esto es horroroso”, añade.
Lo que realmente ha llevado a estos vecinos a realizar una denuncia pública ha sido “el cachondeo” que el gobierno local ha mostrado a quienes se preocupan por limpiar la imagen de una barriada que cada vez presenta un peor aspecto.
“Antes se realizaban verbenas, se daba uso al local social, estaba el bar del barrio que daba vida al mismo; la zona de ocio situada en la zona trasera de la barriada tenía vida…”, comentan con tristeza.
Otro de los puntos a resaltar es la petición que los vecinos realizaron directamente, hace más de un año, al consejero de Fomento, Alejandro Ramírez. Le solicitaron la instalación de una valla de madera que delimite el área de juegos del parque infantil para proteger a los niños pequeños y reducir las molestias por balonazos.
Pese a aportar fotos y documentación, sostiene que la administración le ha dado “largas” sin concretar una solución.
La barriada cuenta con asociación de vecinos, pero, aunque los denunciantes no han querido señalar a su presidente, han mostrado cierto descontento con la gestión, de la que opinan que se podría hacer más dadas las circunstancias en las que se encuentra la barriada.
En este sentido también lamentan que el polideportivo de la barriada no sea un lugar abierto para todos; una de las razones por las que los niños se ven obligados a “pegar balonazos” en casas ajenas.
La lista de deficiencias denunciadas incluye la acumulación de basura en distintos puntos del barrio; motos aparcadas sobre las aceras, circulación de vehículos por zonas peatonales con el ruido que conllevan; y la existencia de un kiosco abandonado donde, según los vecinos, entran personas de manera ilegal.
También han mencionado el cierre y la falta de uso del aljibe, un espacio que anteriormente tenía funciones comunitarias.
“Las noches aquí son un infierno: ruido, motos entrando en zonas residenciales, gente bebiendo en la calle… Y nadie hace nada”, resumen.
Esto es lo que denuncian varios de los residentes en la zona, afectados por la situación.
El presidente de la asociación vecinal, consultado por este medio, ofrece una visión muy diferente de la situación. Afirma que la barriada “no está tan afectada” como aseguran las denuncias y que muchas de las supuestas deficiencias ya se están tratando y serán atendidas por la Ciudad.
En este aspecto destaca los trabajos de poda, que ya están siendo gestionados en cooperación con el Ayuntamiento.
Asimismo, recalca que ciertos servicios y actividades son exclusivos para los miembros que pagan su cuota, e invita a cualquier vecino a formar parte de la asociación para disfrutar de ellos. “Aquí todo el mundo es bienvenido si quiere participar”, asegura.
Por otro lado, gran parte de los vecinos asegura no tener las suficientes facilidades para acceder a formar parte de la asociación de vecinos o información sobre esta, considerándola inaccesible a nuevos comienzos.
Mientras una parte de la población reclama más control, limpieza y medidas de seguridad, la dirección de la asociación defiende su gestión y minimiza el alcance de los problemas, animando a todos los vecinos a formar parte de la asociación.
En cualquier caso, la denuncia pública ha colocado a la barriada de Zurrón como una barriada en decadencia; una preocupación ya transmitida a la Ciudad, evidenciando que, más allá de las diferencias de percepción, existe una demanda común: recuperar la tranquilidad y la convivencia en el barrio.
Lejos de despertar conflictos, los vecinos solamente apuntan al gobierno local; el único responsable en la toma de medidas eficaces para levantar la barriada.
La poda de palmeras, la limpieza de varias zonas, propuestas que den vida a la barriada y retomar la imagen de antaño de Zurrón, entre las peticiones más urgentes.
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