El Monte Hacho esconde asentamientos de inmigrantes que pasan completamente desapercibidos incluso para quienes caminan a escasos metros de ellos. Entre la vegetación, las hierbas y las plantas, un ciudadano ha descubierto una caseta completamente camuflada.
En este lugar hay mantas, ropa, almohadas improvisadas y botellas de agua que evidencian que allí se ha dormido y que sigue durmiendo alguien
El hallazgo tuvo lugar este jueves, cuando este vecino se adentró en el monte para disfrutar de un paseo por el campo junto a su perro. Una jornada que transcurría con normalidad hasta que algo llamó su atención.
Una cuerda entre la vegetación fue la primera pista de una caseta que, hasta ese momento, había pasado completamente desapercibida.
Lo que encontró después lo dejó completamente sorprendido. El asentamiento estaba oculto bajo una lona y cubierto por plantas y hierbas que impedían detectarlo a simple vista. Tanto es así que, según relata, había pasado a medio metro del lugar sin percatarse de su existencia.
“Yo estaba en el campo por el Hacho y, cuando miro hacia un lado, veo una cuerda. Digo: ‘¿esto qué es?’”, cuenta sobre los primeros instantes del descubrimiento.
Al apartar parte de la vegetación y levantar la lona, el ciudadano se encontró con un pequeño campamento improvisado. En su interior había mantas, prendas de ropa, agua y almohadas elaboradas por quienes duermen ahí, con paja introducida en bolsas de tela y cerradas con nudos.
La disposición de estos objetos le hizo pensar que el lugar no era simplemente un espacio abandonado, sino un refugio que sirve para pasar las noches. Aunque no pudo confirmar si había personas en ese momento, considera que el asentamiento podría seguir utilizándose.
“Me quedé alucinado. A medio metro no lo veía y, cuando levanté la lona, me encontré con un campamento. Allí estaban sus mantas, sus ropas, sus aguas y de todo”, detalla.
La sorpresa fue todavía mayor al observar el entorno. A pocos pasos del refugio, los restos acumulados y la suciedad dibujaban una imagen muy alejada de la que debería ofrecer uno de los espacios naturales de la ciudad.
La vegetación oculta el campamento, pero también dificulta que quienes transitan por la zona puedan percatarse de lo que se encuentra bajo ella.
El ciudadano asegura que este no es el único tipo de construcción que puede encontrarse en el Monte Hacho. Según su testimonio, existen otras casetas similares a las que se levantaron en el Trampolín.
La intención de dar a conocer el hallazgo nace de la indignación que sintió al comprobar el estado de la zona. Su denuncia va más allá de un asentamiento concreto y pone el foco en el deterioro que sufren los montes y otros espacios naturales de Ceuta.
“Eso está hecho un desastre”, lamenta, al describir la suciedad y los restos que se acumulan alrededor de estos lugares.
El descubrimiento también vuelve a poner sobre la mesa una realidad poco conocida para buena parte de la ciudadanía: la existencia de refugios ocultos entre la vegetación, alejados de la vista de quienes no se adentran en las zonas de monte.
Algunos ceutíes han dejado de practicar senderismo por estos espacios ante la preocupación que les genera la presencia de personas no identificadas escondidas.
El ciudadano considera necesario visibilizar lo que ocurre y reclama atención sobre el estado de estos espacios.
Bajo la vegetación del Monte Hacho, la lona, las mantas y las almohadas improvisadas dejan constancia de una realidad que no se aprecia desde el camino. Un hallazgo que invita a mirar más allá de las plantas y que reabre el debate sobre el cuidado de los montes de Ceuta y la presencia de inmigrantes en la ciudad.
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Pues venid por los acantilados de Sarchal. Han hecho verdaderas casas, hasta practican sexso con gais gente del barrio una asquerosidad, todo comido de basura, todo llega al mar, pero Aki no viene nadie para nada, el club social llevan 6 meses y no lo acaban de demoler y hay se esconden, en las cuevas que hay el los acantilados, zona de la mezquita, cueva del moro, Gariton del camino de Ronda, están por todos lados. Salen de noche para dar por culo, nunca mejor dicho.