Como un niño con zapatos nuevos, Antonio Pozo se vistió de corto el pasado domingo para arbitrar en Segunda RFEF por primera vez tras ascender de categoría. Deja atrás así un año complicado, en el que sufrió una agresión tras un partido en Ceuta, de la que aún le cuesta hablar, especialmente por que el proceso legal sigue abierto: "El esfuerzo tiene premio", asegura.
A pesar de aquella complicada situación continuó firme con su pasión y en julio recibió la noticia de que arbitraría en la cuarta división del fútbol nacional.
Pasado el seminario y las pruebas físicas, llegó finalmente la segunda jornada de liga y, con ella, su primera designación, un encuentro entre el Marbella y el UCAM Murcia.
Durmió el sábado en San Pedro de Alcántara y tras desayunar café y tostada, "lo poco que dejaban los nervios" puso rumbo a Marbella.
Era un día para celebrar, así que al mediodía se dio el gusto de comer "un poco de carne a la brasa, con patatas cocidas y ensalada". Eso sí, "bien temprano, para que diera tiempo a bajarlo".
En la comida, junto a sus asistentes, mantuvo la habitual charla previa al partido. "Me gusta hacerlo siempre, creo que ayuda a llevarlo lo mejor posible", subraya el colegiado ceutí.
Con los "nervios a flor de piel y mucha ilusión" llegó al estadio "una hora y media antes del encuentro".
Tras revisar el estado del césped, las porterías y los aledaños, Pozo entró al vestuario ya metido en faena, para vestirse, colocarse el pinganillo y realizar una actuación que nunca olvidará.
El resultado, inmejorable. "Yo creo que si los dos equipos están contentos, es que no ha habido decisiones malas y con eso me quedo. El resultado fue a favor del Marbella pero también los del UCAM Murcia me dieron la enhorabuena", celebra.
Buenas noticias para el joven colegiado, ilusionado con lo que le viene por delante. "La próxima semana voy de cuarto árbitro al Colombino de Huelva, en Primera Federación", revela.
Su ilusión continúa intacta y tras solo seis años pitando, ha conseguido colocarse en buena posición para seguir ascendiendo y, porque no, arbitrar algún día en el fútbol profesional.
El camino, eso sí, no ha sido fácil. Pozo prefiere no hablar de la situación vivida tras un partido en Ceuta la pasada temporada, con un proceso legal abierto en el que se denuncia una supuesta agresión: "Menos mal que ahora tengo algo de calma. Estoy bien. Fuerte", concluye.
Pozo ha recuperado definitivamente la sonrisa: "El esfuerzo y el trabajo tienen premio".
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