Opinión

Animus Iocandi, ni sombra ni cobijo

“Ya no se puede decir nada”, denuncia desde un púlpito privilegiado quien elimina de parrillas, plazas y escenarios de fiestas mayores todas las voces que critican con sarcasmo su “buen” hacer. “Cuánto ofendidito…”, afirma el que, desde su atalaya de rectitud moral mal enfocada, busca aliados en cualquier sala o tribunal para cerrar bocas incómodas. “Es la era de la cancelación”, lamenta quien no soporta la crítica de las redes sociales pese a seguir rebuznando su discurso en cualquier rincón público o privado.

Y, mientras tanto, los cómicos siguen desfilando por calabozos y juzgados como perpetradores de delitos delirantes, delirios delictivos o lo que la asociación de ofensores ofendidos de turno pretenda argüir para acabar con tamañas afrentas, como la de ser víctimas del sarcasmo.

Hoy en día, solo señalador señalado puede permitirse no solo analizar el dentado del sátiro —que, con el argumento, la bandera, el espacio, el contexto, el vestido y el decorado acorde con el Animus Iocandi—, sino luchar para arrancarle incisivo, molar y premolar y denunciarlo si este se revuelve.

Están Quequé, Lalachus, El Jueves, Jaïr Domínguez, Ane Lindane… la lista es cada vez más larga. No existe el debate de los límites del humor, porque desde uno de los extremos se ha cerrado a cal (viva) y canto. Sin argumentos, solo con lodo público y publicado. Sin libertad de expresión, solo con medios (también económicos) y connivencia (también judicial).

El Animus Iocandi se ha convertido en una opción de interpretación del presunto ofendido más que de la intención del emisor. Y así, todo vale: como que VOX se haga propio el “puñetazo en la boca” con el que pedía combatir al fascismo el cómico Jaïr Domínguez; que la justicia obligue a El Jueves a retirar una viñeta satírica que repartió en 2024 un sesudo y a la vista riguroso premio a “gilipollas del año” a la presidenta de Abogados Cristianos; que la misma asociación llore en los tribunales para denunciar a Lalachus por mostrar en fin de año una estampita con una vaquilla disfrazada de virgen maría.

Si escribir estas palabras suena ridículo -más allá por lo que significan juntas, por el hecho de ponerlas una tras otra- imaginar procedimientos (¡y hasta sentencias!) judiciales con tiempo, personal y dinero destinados a ellos es un esperpento ya imaginado por los Monty Python. ¡Ahora ya Everybody expects the Spanish Inquisition!.

Entradas recientes

¿Dónde ver el eclipse del 12 de agosto? Esta web te dice el mejor sitio en un minuto

Falta muy poco para que España sea testigo de un fenómeno astronómico sin precedentes en…

22/07/2026

Gavi no quiere sanciones para Leandro Paredes por la pelea de la final España-Argentina

El centrocampista español Gavi se ha pronunciado sobre la pelea al término de la final…

22/07/2026

Taburete llega "con mucha energía y alegría" al Ceuta Music Park

Este miércoles, el Ceuta Music Park acogerá el último concierto de esta edición. Taburete se…

22/07/2026

Un experto en hurtos, acusado de sustraer ahora una PDA de una tienda

El magistrado titular de la plaza número 2 de la Sección Penal del Tribunal de…

22/07/2026

El valor de invertir en los barrios

La remodelación de la segunda fase del Polígono Virgen de África demuestra la importancia de…

22/07/2026