Los diferentes equipos de LaLiga Hypermotion acabaron toda una carrera de fondo como es el mercado de fichajes en la noche de ayer martes, 2 de septiembre, a las 23:59; aunque, en el caso de la AD Ceuta, más que una carrera de fondo terminó convirtiéndose en una carrera de obstáculos.
La situación crítica que atraviesa la ciudad autónoma a causa de una de las mayores invasiones migratorias que se recuerdan supuso- y sigue suponiendo- complicaciones y trabas para todos desde el principio en todos los sentidos. También para el equipo caballa, que ha tenido que hacer un esfuerzo extra durante todo el verano en su proyecto de planificación de plantilla.
Ya lo reconoció Edu Villegas: “He tenido que dar más explicaciones de la cuenta”. El director deportivo de la AD Ceuta ha tenido que tirar de retórica, e incluso quizás de súplica, para intentar convencer a los posibles fichajes de que el equipo de la ciudad autónoma es el paso correcto para continuar sus carreras deportivas, mientras desde los distintos medios de comunicación, continuaba el bombardeo de noticias que, casi de manera no intencionada, transmitían una sensación de inseguridad e inestabilidad alrededor de Ceuta.
Ale Meléndez (Albacete Balompié), Cedric Teguia (Moreirense), Álex Camacho (Juventud Torremolinos), Omar Sadik (RCD Espanyol), Jordi Escobar (SD Huesca), Álex Petxarroman (RC Deportivo) y Kenneth Mamah (Vanspor) fueron los primeros en llegar. Justo a tiempo, antes de que el nombre de Ceuta se empezara a extender por medio mundo como la pólvora por un motivo que desde la ciudad autónoma nunca hubieran querido ni siquiera esperado.
Quizás alguno se pudo arrepentir por un momento, e incluso le podría estar dando una vuelta en la cabeza a esa otra oferta que rechazaron procedente de cualquier otro equipo de la península donde, en estos momentos, se respira mayor tranquilidad. Aun así, ya sin poder dar marcha atrás, los siete refuerzos se unieron a la plantilla para sufrir la situación, junto al resto de sus compañeros, como un caballa más.
Con más de un mes por delante para el cierre del mercado, la afición de la AD Ceuta casi lo dio por clausurado. Muchas operaciones, prácticamente encarriladas, se truncaron a última hora por la situación de la ciudad. Incluso se habló de “dos o tres” futbolistas diferenciales que, al final, se terminaron cayendo. Nunca sabremos sus nombres.
Después de todo, tampoco hace falta si ya nunca vendrán. El problema es que parecía que nadie iba a querer apostar por venir en estas circunstancias a un equipo ambicioso, pero rodeado de un panorama desolador. Ni ellos ni nadie. La sensación de pesimismo parecía inevitable, mientras desde Ceuta se veía como los equipos vecinos en LaLiga Hypermotion seguían abriendo sus puertas de par en par a nuevas bienvenidas.
Iker Recio, que estaba prácticamente cerrado, al final decidió reconducir su camino hacia el CD Eldense; y Charlie Patiño, por su parte, prefirió coger el vuelo rumbo a Alemania para sumarse al Bochum. Muchos viajes, muchas direcciones, pero ninguno con destino a Ceuta.
La afición prácticamente dio por hecho que iban a tener que amarrarse el cinturón, apretar los dientes y soportar un tormento de temporada con una plantilla corta y físicamente limitada. Como se suele decir, ‘somos los que somos y estamos los que estamos’. Todavía más cuando Álex Petxarroman se cayó de la titularidad en el estreno de la competición por molestias, y Kenneth Mamah sufriera una lesión de larga duración después.
“A perro flaco, todo son pulgas”, lamentó José Juan Romero, entrenador del equipo, en rueda de prensa o, aplicado a este caso, “A equipo en problemas, todo son lesiones”. En un momento en el que la dirección deportiva intentaba tapar huecos a la desesperada, solo se detectaron más: el puesto de central, pivote, medio campo, el delantero centro… Las carencias del equipo brotaban como champiñones, y ahora otro más con el puesto de extremo.
Por eso, cuando Adrián Lapeña fue anunciado como nuevo refuerzo de forma sorprendente, fue recibido en el puerto aclamado por la afición entre vítores y agradecimientos. Toda una entrada triunfal como si fuera el mesías. Quizás hablar de un futbolista como un ‘salvador’ son palabaras demasiado grandilocuentes; aunque, en este caso, ninguna exageración teniendo en cuenta que, además de tener el valor de venir a Ceuta, Lapeña puso fin a la preocupación en el centro de la defensa.
El siguiente fue Mawuli Mensah. Un centrocampista criado en la cantera del Real Betis, como buena parte de la columna vertebral de la AD Ceuta incluido el entrenador, de pulmón y músculo. Una buena incorporación para el medio campo, aunque la posición del pivote seguía sin cubrir.
No llegó José Ángel Jurado, al menos de momento porque sigue sin equipo, y se desvanecieron los sueños del regreso de Abou Bassinga y Efe Aghama, al tiempo que irrumpió otro problema en escena en uno de los veranos más complicados que se recuerdan: el límite salarial. Un nuevo impedimento para un equipo con demasiadas trabas y poco tiempo por delante en todo un reto contrarreloj.
Salió Víctor Corral en busca de oxigenar la economía y hacer sitio, pero hablar del héroe del ascenso a LaLiga Hypermotion tampoco es hablar, ni mucho menos, de una de las fichas más elevadas de la plantilla.
El último día llegó Joaquín González desde el Cádiz como cedido para reforzar la posición de pivote y, en una recta final de infarto, el Ceuta también anunció los préstamos del armenio Edgar Sevikyan del Ferencváros para suplir la baja de Mamah y del joven delantero Umaru Konaré desde el Elche CF para ofrecer una alternativa más para la posición de delantero centro donde ni Omar Sadik ni Jordi Escobar terminan de adueñarse del puesto.
Ya antes de echar el cierre, la AD Ceuta logró adelantarse en la carrera al Real Sporting para hacerse con los servicios de Toni Abad. Un lateral derecho que se desvinculó este verano de la SD Huesca coincidiendo con el descenso del cuadro oscense a Primera RFEF, que permitirá desplazar a Álex Petxa al centro de la defensa en caso necesario y aliviar a Anuar Tuhami, para que pueda volver al lugar en el que mejor se desenvuelve: el centro del campo.
Joaquín González, Edgar Sevikyan, Umaru Konaré y Toni Abad. Cuatro fichajes de una tacada en el último día de mercado. Once si contamos a los demás. Un esfuerzo extraordinario por parte de la dirección deportiva en un verano que, con el tiempo, quedará como uno de los más complicados en la historia de la AD Ceuta, pero también como una demostración de fuerza, tenacidad, superación y resiliencia para ponerse a la altura de los demás incluso cuando las circunstancias le obligaron a empezar la carrera un par de pasos más atrás y, encima de todo, sorteando obstáculos.
Ya lo dijo una vez José Juan Romero. “Si no vamos al 200%, no somos de LaLiga Hypermotion”. Y así volvió a ser. Contra todo y contra todos. La AD Ceuta se volvió a rehacer.
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