Como ceutí, me gustaría trasladar una reflexión que compartimos muchos ciudadanos y que, año tras año, sigue sin tener respuesta.
Resulta difícil entender por qué a los vecinos de Ceuta se nos prohíbe acampar en las playas de la Bahía Norte, bajo la amenaza de sanciones, mientras vemos cómo otras personas permanecen allí durante días e incluso semanas sin que, aparentemente, se actúe de la misma manera.
No se trata de pedir privilegios ni de cuestionar las normas. Si acampar está prohibido, la prohibición debe aplicarse a todos por igual. Lo que genera malestar es la sensación de que la ley no siempre se hace cumplir con el mismo criterio.
Muchos de los que crecimos en Ceuta guardamos un magnífico recuerdo de aquellas noches de verano junto al mar. Eran momentos sencillos que hoy nos gustaría poder compartir con nuestros hijos, aunque solo fuera durante una noche. Sin embargo, esa posibilidad ha desaparecido para unos, mientras que otros parecen disfrutar de una permisividad que resulta difícil de comprender.
Los ciudadanos solo pedimos igualdad, transparencia y coherencia en la aplicación de las normas. Porque el respeto a la ley empieza por quienes tienen la responsabilidad de hacerla cumplir de forma justa e imparcial.
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