Hace apenas seis meses que Aboubacar Bassinga (Abiyán, 2005) aterrizó en la AD Ceuta. Su tercer equipo en España desde que comenzara una prometedora carrera profesional con destino a la élite.
Un camino que no tuvo un comienzo nada sencillo, aunque quizás por eso precisamente que este joven futbolista marfileño disfruta, pero sobre todo valora cada paso.
Porque mientras para algunos el fútbol es tan solo un juego, para muchos otros como Bassinga, fue la vía de escape más segura a una vida abocada a la pobreza. Hoy nos atiende en los estudios de ‘El Faro de Ceuta’.
-No hace tanto que llegaste a la AD Ceuta. ¿Cómo te estás adaptando al equipo y a la ciudad?
-Muy bien. Llegué en pretemporada gracias a Alberto Reina, con el que estuve en el Mirandés. La verdad es que todo está siendo genial. Me siento como en casa y la gente es súper amable, tanto en la calle como en el equipo. Aparte de eso, en lo futbolístico todo va de maravilla.
-Viniste con un objetivo claro, en busca de más minutos y mayor protagonismo. ¿Sientes que lo estás logrando?
-El año pasado no pude tener los minutos que hubiera querido, y este año era una nueva oportunidad para intentar dar lo máximo, aprovecharla y ayudar especialmente al equipo.
-La gente de Ceuta está encantada con el equipo. Las cosas, después de todo, están marchando bien. ¿Podías esperar esto cuando llegaste?
-Cuando llegué no sabía cuál era la idea del club, pero al verla me gustó mucho. Es cierto que no esperaba todo lo que estamos logrando, pero vi que había esa confianza para conseguir el objetivo, que era y sigue siendo la permanencia. Creo que lo estamos haciendo muy bien. Estamos intentando lograr ese objetivo, y todo lo que venga después será bienvenido.

-Segunda División es una liga difícil, pero el Ceuta parece que lleva jugando en esta competición toda la vida. Una realidad muy diferente a la que vimos en los primeros partidos de la temporada...
-Pienso que era cuestión de tiempo. Era cuestión de adaptarnos a lo que el entrenador nos pedía y gracias a Dios eso llegó lo más rápido posible
-Junto a Marc Doménech, uno de los fichajes de invierno, eres el jugador más joven de la plantilla. ¿Cómo llevas eso en un vestuario tan veterano?
-Me gusta mucho. Son personas que sé por todo lo que han pasado. Cuando pasas por ciertas cosas como una lesión por la que he pasado hace poco, te apoyan y te recuerdan que todo es un proceso. Siempre es bueno tener al lado a personas que han pasado por lo que vas a pasar tú en algún momento, y que te van a ayudar. Eso es lo que intentamos, entre otras cosas. Ayudarnos y seguir adelante.
-Todo lo contrario a lo que viviste la temporada pasada en el Mirandés, una de las plantillas más jóvenes...
-Sí, pero no tuve esa continuidad. No estaba jugando. Para mí, además, era el primer año en el fútbol profesional y había cosas que tenía que aprender y madurar. El tiempo que pasé ahí aprendí mucho. Y para el equipo fue un año muy bueno. Creo que todos quedaron impresionados con el Mirandés el año pasado.
-Este año, curiosamente, no termina de arrancar. ¿Qué crees que pasa en LaLiga Hypermotion? ¿Cómo se explican este tipo de cosas que parecen no tener sentido?
-Esta liga no para de sorprendernos. Cada año tiene sus cosas, pero en el caso del Mirandés tienen siempre muchos cedidos. Para los entrenadores no debe ser nada fácil, porque son jugadores que no tienen esa experiencia o que nunca han estado en el fútbol profesional como fue mi caso.
-¿Te cuesta creer todavía que eres futbolista profesional después de todo lo que has pasado hasta llegar aquí?
-Si me preguntas eso mismo hace solo tres años te diría que no me lo creo, porque no estaba ni compitiendo, pero creo que ha sido un sueño siempre para mí, desde pequeño. Por eso, trato de disfrutarlo ahora.

-Tu historia es de auténtica superación. Incluso podría servir para escribir un libro. ¿Cuál ha sido la clave para hacer frente a las adversidades que te has ido encontrando en la vida hasta llegar a lo más alto?
-Mi familia, sobre todo. Mi madre me ha apoyado siempre en el fútbol. Mi padre también quería que jugara, pero tiraba más por los estudios. Ahí chocaba un poco más con él, pero yo supe siempre que esto era más que un disfrute. Me quería dedicar a esto. He vivido momentos difíciles, pero en ningún momento se me ha quitado de la cabeza. Desde pequeño lo he tenido muy claro: tienes que dar todo lo que puedas para intentar conseguir algo. Y si al final no lo consigues, al menos algo tendrás.
-Tu familia es de Costa de Marfil. ¿Cómo se vive el fútbol allí?
-Es muy diferente a España. El fútbol allí es para disfrutar, pero cuando llega el mundo más profesional, todo cambia. La Copa de África, los Mundiales o la misma liga se convierte en una oportunidad para demostrar lo que tienes. Ahí todo el mundo intenta siempre dar lo mejor, porque todo el mundo se juega algo. Esa puede ser la principal diferencial.
-¿Te gustaría representar algún día a Costa de Marfil?
-Jugar con mi país es uno de mis sueños. Quiero que mis padres sigan estando orgullosos y que me puedan ver en la televisión defendiendo a Costa de Marfil.
-Hay muchos futbolistas de ascendencia africana que, finalmente se decantan por representar a un país europeo. ¿Qué piensas sobre esto?
-Yo, en mi caso, lo tengo claro. Elegiría a Costa de Marfil, a pesar de que llevo aquí en España 14 años y se me han abierto muchas puertas. Además, aquí hay mucha competencia y tendría que hacerlo muy bien constantemente. Igualmente, elegiría por mi familia. Y mi familia es de Costa de Marfil.
-Costa de Marfil es cuna de muchas estrellas. ¿Quién era tu ídolo de pequeño?
-Drogba era mi ídolo, porque era quien marcaba más goles, pero eso era una cosa de niños. Al final, es una figura muy importante para todos, pero por ser medio centro hoy en día me gusta más Yaya Touré.
-Por cierto, se ha conseguido clasificar para el próximo Mundial...
-Lo viviré de forma muy especial, porque hace muchos años que no llegan a poder clasificarse. Esperemos que den todo lo posible, e igual dentro de unos años también puedo vivirlo en persona, estando ahí. Y sino a apoyarles como se pueda.

-¿Es jugar un Mundial tu objetivo? ¿Cómo te visualizas en un futuro, porque teniendo en cuenta lo que has conseguido hasta ahora, creo que no es para poner límites a la posibilidad de soñar...
-No me he fijado un objetivo concreto. Solo en dar todo lo que tengo. Obviamente quiero jugar todas las competiciones, pero no quiero saltarme etapas. Solo quiero seguir disfrutando del fútbol, poder vivir de ello y hacer que mi familia esté más estable y más tranquila. Para mi lo más importante es la familia. Intento luchar siempre por ellos.
-Las personas son lo más importante. Y todos los días conocemos noticias de personas que, desgraciadamente fallecen en su intento de buscar una vida mejor, sobre todo aquí en Ceuta. ¿Crees que hoy en día la mayoría de nosotros no valoramos la vida como deberíamos?
-Es muy duro, sobre todo para sus familiares. Ningún padre quiere dejar a su hijo pasar por ese camino sin saber cómo ni dónde estará. Es mucho lo que arriesgan. Creo que hay gente que desconoce esta situación. A veces, hay que vivirlo de cerca para llegar a entenderlo. Estas personas no emigran porque quieren. Lo hacen por algo. Un sueño o intentar ayudar a sus familias. Es muy duro.
-Volviendo a la actualidad... el próximo partido será contra el Córdoba en casa. ¿Cómo lo afrontáis?
-Es un equipo con mucha hambre. Lo sabemos por cómo fue el partido anterior. El resultado no fue el que queríamos, pero ahora en casa tenemos esa motivación extra. En todos los partidos se sufre, pero vamos a intentar sumar los máximos puntos posibles, en este partido, así como en toda la partida. Iremos con todo. También con la rabia de haber perdido el último partido en Almería para convertirla ahora en motivación que nos ayude a conseguir los tres puntos.






