El protocolo es claro. En seis puntos recoge cuál debe ser la función de cada fuerza de seguridad en el momento en que se produzca una llamada al 112 con la que se advierta de la existencia de un incendio en el Príncipe. Si tan claro es, ¿por qué no siempre funciona? A eso deberían haber respondido las autoridades de turno, sobre todo después del último apedreamiento sufrido por Bomberos en la noche del pasado domingo, que ha sido definido como uno de los más brutales. ¿Qué pasó aquella noche para que los vehículos del Parque terminaran con las lunas destrozadas y sus agentes con la sensación de haberse salvado de una lesión segura? Nadie responde salvo la Policía Nacional, cuyo gabinete de prensa vino a poner luz en donde solo había enfrentamientos dialécticos. El CNP lo tiene claro: existe un protocolo firmado y está para cumplirlo. Esa noche, por lo que fuera, no se cumplió.
¿Y qué es lo que cuentan esos seis puntos que contaron con el beneplácito de todos los actores? De entrada, nada más recibirse una llamada de alerta en el 112 comunicando un incendio, se desviará directamente el aviso a la Sala del 091. Es allí, bajo competencia del CNP, cuando tendrá que comprobarse si dicha llamada esconde la existencia de un fuego real o, al contrario, no pretende más que ocasionar una emboscada. Algo que ya no extraña, porque en buena parte de los casos ocurre esto: se ha planificado un ataque y se espera que aparezca el SEIS para causar una algarada.
Si la llamada es falsa (por cuanto desde el teléfono del que se ha llamado no hay respuesta), la Policía tiene la obligación de llamar al 112 e informar del resultado. De esta manera se sabrá que nadie debe subir a la barriada y “no procede la intervención de ninguna patrulla”, se indica en el documento. Tampoco acudirán “unidades del servicio de extinción de incendios”, se concreta.
Eso es lo que asegura el CNP que ocurrió el pasado domingo, la llamada era falsa pero no se cumplió lo firmado. El resultado fue el apedreamiento provocado. En el protocolo se concreta que de ser la llamada verdadera, patrullas de Seguridad Ciudadana serán las primeras que entren en el barrio, asegurando la zona y estableciendo un despliegue para garantizar la seguridad de los Bomberos. Mientras esto sucede, el 112 deberá informar al SEIS y a Policía Local para que preparen su salida informándoles de que el CNP está alli para garantizar la seguridad en la zona. “Con todo asegurado”, deja claro el protocolo, “se indicará a los Bomberos y Policía Local que pueden entrar a realizar su intervención. Ese servicio de prevención se mantendrá hasta que Bomberos abandone el lugar.
Esta orden de servicio está operativa y es la que debe cumplirse cada vez que se informe de un incendio.
La AAVV se solidariza con los Bomberos
La Asociación de Vecinos de Príncipe Alfonso ha querido manifestar su rechazo a los incidentes ocurridos con el Cuerpo de Bomberos y se ha solidarizado con “unos profesionales que no tienen por qué sufrir este tipo de episodios que rechazamos de plano”. Así lo ha manifestado el presidente de AAVV de la barriada, Abdelkamil Mohamed, de la que asegura la gran mayoría de la ciudadanía “está cansada de que ocurran estas cosas y ya la situación ha llegado a un punto insostenible”. Antes de que sucedieran estos hechos, los vecinos manifestaban que se encontraban en una temporada “relativamente tranquila” aunque solicitaban que las Fuerzas de Seguridad estuvieran más presentes a partir de la media noche en la zona.