La obra que se está llevando a cabo en el parque de Santa Catalina está dejando lagunas que de inmediato tienen que ser subsanadas. Hoy por hoy esto supone un riesgo para quien frecuenta el lugar principalmente por la falta de alumbrado lo que lleva a que, de tarde, pueda ocurrir cualquier accidente.
La dejación es clara. No se reponen las farolas estropeadas pero además tampoco se adoptan medidas para evitar accesos a determinados puntos o señalizar adecuadamente las partes más próximas a zanjas que están al descubierto.
El parque está abierto al público y salvo algunas zonas muy concretas en donde se advierte del peligro y se impide el tránsito, el resto está entregado al caos. Y ese caos conlleva un nivel de accidentalidad a tener en cuenta.
Son cuantiosas las indemnizaciones a las que el Gobierno de Ceuta hace frente por caídas debido al mal estado del pavimento y las famosas losetas, en este extremo de la ciudad se está incurriendo en un abandono tal que cualquier día puede suceder un accidente del que se responsabilizará a la institución por no ordenar la adopción de medidas ante algo que cualquier viandante puede verificar.
El parque necesita de esta acción urgente inversora para darle la prestancia que siempre debió tener pero de igual manera es necesario que dicha intervención se lleve a cabo con todas las garantías que ahora mismo son a todas luces inexistentes para preservar la integridad de quienes lo continúan frecuentando.






