La Delegación del Gobierno ha terciado, según fuentes cercanas al “conflicto empresarial” surgido tras la sustitución del anterior buque encargado del transporte de residuos de Ceuta a la península, el ‘Festivo’, por un barco francés (el ‘MN Colibrí’) que hasta su sustitución, este lunes, rechazaba traer a la ciudad autónoma determinadas mercancías consideradas peligrosas pero imprescindibles para el normal funcionamiento del Hospital Universitario o de la planta desalinizadora.
En ambos casos se trata de infraestructuras obviamente básicas para la población, pero el efecto del problema se podría haber dejado sentir también en la vida diaria de cualquier residente si se hubiera trasladado, por ejemplo, como sucedió a primeros de año, con las bombonas de butano.
Cepsa reaccionó entonces con celeridad al problema estableciendo un stock fijo en la ciudad suficiente para hacer frente a cualquier contingencia que ahora ha permitido, tras una semana sin recibir abastecimiento, mantener el servicio sin contratiempos.
Las instituciones deben ser diligentes no solamente para resolver cualquier conflicto con este calado potencial que pueda surgir, sino también a la hora de exigir reservas de productos y mercancías básicas a este lado del Estrecho cuya disponibilidad pueda verse alterada por cualquier contingencia como la acontecida, ya que los poderes públicos tienen la obligación de poner límites al desenvolvimiento del libre mercado en situaciones que afecten al interés general.






