La Ciudad Autónoma prevé que esta semana celebre su primera reunión la Comisión que la Asamblea ha acordado crear para analizar cuál es “la forma más sostenible y eficiente” de prestar el servicio de limpieza pública viaria y recogida de residuos en Ceuta, el más caro de cuantos presta la administración local, casi 300 euros por habitante y año.
El Gobierno local se ha propuesto “impulsar una gestión socialmente responsable, eficiente y sostenible económicamente que consiga optimizar y rentabilizar los recursos públicos”, así como “ofrecer mayores garantías y mejoras en cuanto a la calidad de la prestación del servicio y lograr así la satisfacción de nuestros vecinos”.
El trabajo de los técnicos y políticos convocados al órgano no puede dilatarse en el tiempo, pero tampoco debe ser víctima de prisas extemporáneas o prejuicios ideológicos.
Tratándose como se trata, y no solo por su coste, de uno de los servicios clave para el bienestar cotidiano de la ciudadanía, el trabajo de los miembros de la Comisión debe ser concienzudo y cerrarse con unas concusiones suficientemente fundadas, apunten o no a la gestión directa como la mejor salida mirando por el interés general, que debe ser la prioridad que oriente a todos los que van a tener voz y voto en este procedimiento trascendental.






