Los cambios en política hay que explicarlos. Al menos por ser claros, transparentes y justos con el electorado. También por respeto. Pero sucede que cuando uno ocupa bancada en la Asamblea olvida por qué está ahí y a quién representa.
El PSOE ha pasado de apoyar “por responsabilidad” el primer expediente de modificación del Presupuesto a abstenerse. No da explicaciones. Lo hace supuestamente herido por el sainete de verano que su propio líder provocó y que todavía no se ha dignado a explicar ante la ciudadanía. No lo sabemos.
Tampoco justifica haber pedido 90.000 euros para la reactivación de las Bambalinas de Nuestra Señora del Mayor Dolor y ahora retirar dicha enmienda sin dar razones de por qué pidió esa partida discriminando a otras cofradías y si esa convulsión fue lo que le llevó a tener que desistir. ¿Quién pidió al PSOE ese apoyo económico y por qué esta formación decidió dar el paso de pedirlo para luego negarlo? No estaría de más dar esas explicaciones por pura transparencia.
Salvo que el partido se haya convertido en un club de amigos es imposible clarificar cómo se anunció dicha enmienda como tampoco es posible entender qué hay detrás del interés por dar casi 13.000 euros para un premio nacional de flauta.
Decir que “la música de flauta es muy bonita”, como aseveró el líder del PSOE, es reírse de todos. Más todavía cuando hace una semana pedía explicaciones de por qué se gasta la Ciudad 14.000 euros en un grupo de música. La mofa es descarada.
Tampoco nos dan razones de cómo son capaces de haber votado a favor de complementar las pensiones no contributivas hace unos días y ahora se abstienen. Esos cambios de criterio en quien aspiraba a ser llevado en parihuelas al Ayuntamiento dan miedo y justifican más que nunca las insinuaciones de Fatima Hamed sobre los intereses.
Además de ser sano es de obligado cumplimiento ser claro con lo que uno hace. Ya no solo con las decisiones plenarias sino con todo lo que ocurrió este verano, con las peticiones de consejerías, con las reuniones, con los despachos, con las visitas al presidente de la Ciudad, con ese gobierno “desde adentro”. Con demasiadas cosas sobre las que el líder del PSOE evita hablar en público. Pasado el tiempo es más que evidente por qué lo hace.






