Las administraciones deberían controlar al detalle el tipo de adjudicaciones que llevan a cabo y el historial de las empresas que terminan siendo beneficiarias al presentar ofertas tan justas que son imposibles de cumplir. El poco cuidado en la elección lleva a que los servicios y trabajos encomendados no se ofrezcan como se debe, teniendo como perjudicada a la propia ciudad. Pero eso no es lo más grave, quienes no cumplen deberían tener una penalización para que no puedan seguir presentándose a otras ofertas con similar ánimo. Debe ser que cuando el dinero es de todos no escuece tanto como la cartera de uno, y así se termina siendo especialmente benévolo con las empresas que no lo merecen: primero porque han obrado de mala fe haciendo propuestas a la baja para llevarse el contrato haciendo una competencia desleal con el resto; segundo, porque al final no atienden lo encomendado demostrando una falta de respeto a la ciudad para la que tenían que trabajar.
La sanción queda aparcada, se les suele dar más plazo de tiempo para que cumplan... lo que ya de por sí es una traición a lo que se había contemplado inicialmente y un desprecio hacia otros competidores con los que no se ha sido limpio.
En Ceuta tenemos varios casos de servicios no cumplidos porque el adjudicatario fue a hacer negocio y la administración no veló ni mostró el debido cuidado para que todo saliera como debía.
Se han dado casos de empresas de fuera que se llevaron contratos y luego dieron la escapada, dejando a otras locales sin opción y mermadas en la capacidad económica que disponen para mantener a sus empleados.
Lo grave es cuando en las adjudicaciones hay víctimas por medio, cuando los servicios se los llevan empresas que contratan trabajadores a los que luego no pagan las nóminas y estos se ven obligados a concentrarse porque ya no pueden ni atender sus obligaciones familiares pero tampoco pueden abandonar su puesto de trabajo. Se monta un círculo vicioso en el que la administración, tan purista para muchas cosas, aquí gotea, mira de refilón y espera que pase la tempestad sin ser lo contundente que debiera.






