Mientras el alcalde piensa en su futuro político, en elegir la fecha en la que anunciará a bombo y platillo si repite o no como cabeza de lista, y mientras los distintos concejales se vanaglorian de los logros conseguidos en su gestión, a mí me preocupa únicamente el futuro de esa generación de jóvenes que solo aspiran a vivir fuera de su tierra. Es lo más sangrante y lo más duro, que hables con quienes se están formando en su futuro laboral y te digan que cuando finalicen sus estudios harán vida fuera de Ceuta.
Eso debería ser motivo de preocupación. Prioridad absoluta desde ya. Objetivo principal conseguir la inyección de ánimo que alcance a quienes, formados, quieren trasladar a su tierra esos conocimientos erradicando los conceptos tan enraizados de que aquí solo trabaja el que tiene enchufe o prospera quien consigue buenos padrinos. Ojo, que no mienten. Desgraciadamente no lo hacen por mucho que haya quienes se rasguen las vestiduras negando la mayor. Uno puede mentir a los demás pero no así mismo. Las formaciones políticas son expertas en tejer sus propias redes de confraternidad olvidando el purismo, obviando que deben existir pilares intocables para no provocar el desánimo social, esa depresión colectiva que es gravísima porque no hace sino extender el cáncer del rechazo a la propia tierra y la búsqueda del pan de cada día fuera.
Conozco a muchos que han tenido que dejar su hogar porque les era imposible obtener un trabajo con cierta calidad. Son los eslabones rotos de una cadena que va perdiendo otros más por el camino. A ellos se suman los que ni siquiera intentan buscar la oportunidad en Ceuta porque ya caminan con la coraza de que les será imposible.
Estamos perdiendo el tiempo con guerras estériles, estamos dejando que toda una generación que es el futuro de esta tierra piense que no encontrará calor aquí. Lo grave de todo esto es que se convierta en una tónica, en una de esas generalidades asumidas, porque significará que habremos incurrido en el más grave error de nuestras vidas: no haber sido capaces de que ese pilar de nuestra sociedad se anime a mantenerla, se anime a alejarse de los absurdos miedos. Parece que no nos diéramos siquiera cuenta.







Ceuta tiene un grave problema sus POLITICOS y los lobbys que los sostienen, meto a tos los partidos en el mismo saco, este artículo refleja la pura realidad aunque ningún de nuestros dirigentes tome cartas en el asunto porque lo único que les interesa es enchufar a sus familiares y amigos, ceuta es muy enferma y me atrevo a dar un pronóstico de CÁNCER, producido por toda la clase política y quien los que los sostienen,muchos jóvenes ceutíes han perdido la esperanza, pero para algunos les importa un carajo, ellos a lo SUYO que les va de maravilla