Que a estas alturas haya formaciones políticas que siguen insistiendo en que una frontera europea como es la del Tarajal tiene que estar cerrada no refleja más que el sentimiento de acomplejado al que nos tienen acostumbrados estos de Vox. No dan para más, salvo para seguir explotando los mismos argumentos, falsos en su mayoría y reduccionistas. La apertura del Tarajal no solo era necesaria sino que ha llegado incluso tarde. No se puede tener a una ciudad con una de sus puertas principales cerrada, eso supone la asfixia de muchos sectores además de mermar la poca vida que ya de por sí tiene Ceuta. Se abrió y comenzó la polémica con la fecha. Y en esto somos los primeros, en mirarnos al ombligo y ver la manera de difundir una visión catastrofista de todo. 17 de mayo. Sí. Usted puede analizar esa fecha como el ejemplo de la mofa de un Mohamed VI que busca hacer sangre (versión reduccionista y acomplejada) o la puede interpretar como el inicio de un periodo de relaciones más afines en las que no todo va a valer y mucho menos chantajear a España a costa de Ceuta, pretendiendo burlar a Europa.
La frontera se abrió además cuando Interior lo dijo, sin esperar a que los incomprensibles miedos y exceso de opiniones de quienes quieren saber de todo y de nada saben, que desgraciadamente cobran fuerza en la plaza de los Reyes, tuvieran algún tipo de efecto para seguir retrasando y retrasando la reapertura de la conexión terrestre con el vecino. Aquí sí cabe achacar la forma en que se ha gestionado el tránsito de las personas, dejando en el más puro olvido a los transfronterizos. Ha tenido que salir el colegio oficial de graduados sociales para sumarse a las críticas, a todas luces evidentes, por la falta de información para volver a gestionar los hasta 4.000 contratos estimados de marroquíes que venían a trabajar a Ceuta y cuyos permisos caducaron por una fuerza mayor. Son trabajadores que estaban regularizados y que tienen todo el derecho a ser contratados por sus empleadores. El Consulado de Tetuán, al que incomprensiblemente remite la Delegación del Gobierno incluso aportando un número de teléfono, es incapaz de resolver dudas ni a los españoles que han preguntado ni a los propios marroquíes que han acudido a saber qué deben hacer para cruzar el 31 de mayo. Si queremos una frontera esperpéntica podemos seguir trabajando de esta manera, pero eso no es ni frontera ni paso digno ni nada que se le parezca.







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