La muerte de Mª Ángeles causó consternación en todos los que la conocían. De ella no se han escuchado más que buenas palabras, las de quienes la trataron de cerca y que ayer recibían la noticia de un crimen tan duro. Hay que dejar a la Policía Nacional que trabaje y presente su investigación al detalle ante el ámbito judicial, ya que de eso dependerá la posterior actuación que se emprenda. Cualquier valoración pronta, cualquier prisa o exigencia de celeridad son malas consejeras sobre un asunto del que muchos deberían haber aprendido errores pasados no tan lejanos en el tiempo, aunque la realidad demuestre lo contrario.
Saber medir los plazos es necesario en toda profesión, dejar que quienes saben trabajen sin presiones y de forma adecuada resulta no solo obligado sino necesario para luego obtener la respuesta judicial debida, sin grietas ni escapes que provoquen que los resultados no sean los que esperamos. La experiencia es la mejor consejera y la hemeroteca guarda muchas historias que por haber sido sometidas a prisas sin sentido no han tenido después la respuesta esperada, y no porque una clase judicial no quisiera darla, sino porque no contaba con los mimbres necesarios para hacerlo. Por eso es tan necesario respetar, dejar trabajar, guardar distancia y que todo se haga como se debe.
Durante la jornada de hoy se han convocado varios actos de repulsa por lo ocurrido, ya sean concentraciones o minutos de silencio. Son gestos para visibilizar el rechazo a una violencia que está y que debe ser abordada de manera seria y profesional, sobre todo porque ya no solo deja como víctimas a las propias mujeres, sino también a los hijos comunes de matrimonios rotos de la forma más dura. Precisamente porque es una lacra, porque sigue haciendo daño sin que las medidas existentes sean no ya los suficientes sino, quizá, las más adecuadas... es necesario tomarse este tipo de asuntos con la seriedad debido, alejándose de pueriles valoraciones políticas que incluso van orientadas a negar su existencia.






