Los discapacitados llevan dos semanas sin taxi y sigue habiendo edificios “insalvables”
La pasada legislatura la Ciudad invirtió más de medio millón de euros en la supresión de barreras arquitectónicas en vías públicas de la Ciudad. En concreto, 589.524 euros. Se han mejorado muchas cosas, pero no es suficiente. Hay que seguir trabajando, tal y como han explicado desde el CERMI, que recuerdan “que las barreras a las que nos tenemos que enfrentar no son sólo de tipo arquitectónico sino sensoriales, motoras...”, comenta la presidenta de la entidad, Mercedes Medina. Sin ir más lejos, los dicapacitados de la ciudad autónoma llevan más de dos semanas sin un servicio de taxi adaptado “con todo lo que eso supone para estas personas”.
Además la entidad sigue esperando la promesa de la Ciudad de facilitar a las personas afectadas por ceguera unos dispositivos que permitieran activar el sonido en los semáforos de la ciudad y avisarles del paso verde “para evitar las molestias que a algunos vecinos les producía la sirena y así estaríamos todos contentos, pero finalmente parece que se ha quedado en la teoría”, explica Medina. Aunque hay edificios que se han sabido adaptar a la normativa de accesibilidad, existen otros como Delegación o incluso Correos que sigue suponiendo un gran problema de accesibilidad para las personas con alguna discapacidad. “El número que señala el turno en Correos, por ejemplo, hemos solicitado que se diga por megafonía para que las personas ciegas no tengan problema”, argumenta la presidenta.
Además en muchos edificios, las alertas que advierten de la presencia de humos o un incendio suelen ser sonoras “y existen personas que tienen discapacidad auditiva por lo que deberían existir dispositivos luminosos también”, una medida que solicitan que se lleve a cabo “porque ese tipo de cosas facilitan mucho la vida de estas personas”.
El último informe elaborado por el CERMI detalla que en la ciudad autónoma existen 7.500 discapacitados y que hay que destacar valores en la ciudad como el de una gestión por encima de la media nacional y una ambición colectiva por mejorar. Los puntos a mejorar siguen siendo muchos, algo que desde el CERMI siempre ponen sobre la mesa “y no nos cansaremos de hacerlo porque es el derecho que tienen esas 7.500 personas”.





