Que “la cartera” sea “la única frontera” es un enunciado con el que Ana López Sala, investigadora de CSIC, quiso dar a entender a los asistentes al curso de la UNED que los criterios que priman en los filtros fronterizos mundiales son meramente económicos. “Hay lugares donde se controla el tránsito de migrantes y otros en los que no. Una cosa u otra está condicionada por los desequilibrios y desequilibrios entre la oferta y la demanda migratoria”.
No fue gratuita la utilización de conceptos económicos en el discurso de López Sala. Socióloga y politóloga, la investigadora se definió como ‘migrantóloga’ en el transcurso de su ponencia sobre política, rutas migratorias y derechos humanos, y analizó los causantes de que los parámetros fronterizos hayan cambiado tanto en Europa desde 1995. Entre otras cosas, se ha debido a las necesidades del mercado laboral de los Estados. ‘Es la economía, tonto’, dijo aquel.
La crisis económica ha variado el corpus regulatorio en cuanto a los condicionantes de acceso migratorio a España. El grifo se cortó alrededor de 2006. En aquel momento llegaban brasileños, pero antes habían sido paraguayos, bolivianos, rumanos, ecuatorianos, colombianos, peruanos o dominicanos -principalmente mujeres que realizaban su trabajo en las tareas del hogar-.
Y los marroquíes. “El marroquí tiene más difícil obtener la doble nacionalidad. Se trata de un criterio selectivo hacia una población que, por obvias razones de vecindad, ha mantenido un constante y voluminoso goteo de inmigrantes. Marruecos es nuestra cuenca migratoria natural”.
Conocedora de ciudades fronterizas de todo el planeta -Canarias, Italia, Malta, Finlandia, Canadá, México o Malasia-, López Sala señaló que la mayor parte de las migraciones se produce de sur a sur, es decir, de países pobres a países menos pobres. Luego se topan con la muralla del norte. Es el caso de España. “A España ha entrado fácilmente gente por el norte y por los aeropuertos. No es el caso de la frontera sur, Canarias y Ceuta, puestos fronterizos duros, es decir, existe un control severo de los flujos migratorios”.
López Sala explicó los diferentes y cambiantes criterios para aceptar migrantes en las fronteras a lo largo de la historia. “No es un hecho novedoso. En la Antigüedad no se admitían a los enfermos o a las personas con rasgos raciales diferentes. Ahora los condicionantes son más profesionales-económicos. Ahora, en las democracias occidentales cobra importancia la capacitación de los individuos, su formación”. De la actualidad, López Sala señaló la aparición de nuevos agentes fronterizos como las aerolíneas.





