La Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo que ayer recibió Gloria Muñoz sirve para reconocer sus esfuerzos como docente y su dedicación a un mundo en el que ha entregado su alma.
El delegado del Gobierno, José Fernández Chacón, impuso ayer la Medalla al Mérito en el Trabajo, en su categoría de oro, a la profesora ceutí Gloria Muñoz Calatayud. Fue él en persona quien propuso al Ministerio de Trabajo e Inmigración la concesión de este galardón a Gloria Muñoz por su dilatada trayectoria y dedicación permanente al trabajo y a la educación de sus alumnos. Muñoz ha ejercido la docencia durante 42 años ininterrumpidamente, desde sus inicios a su jubilación en el año 2009 en el mismo centro educativo, el instituto Abyla.
La galardonada se mostró contenta y emocionada por el reconocimiento a su trabajo y dijo que con esa medalla no se la estaba premiando a ella simplemente, sino a todo el colectivo docente que centra su labor en la formación de los alumnos. En esta idea incidió también delegado, quien aseguró que con este galardón se reconocía a las mujeres ceutíes, a los docentes y a la dedicación concreta de Gloria Muñoz.
La docente explicó que durante toda su carrera profesional, e incluso su vida personal, ha tenido una pasión que ha guiado su vida: la lectura. “Nuestros padres nos lo inculcaron desde pequeñitos (...) la primera historia que quedó grabada en mi memoria fue ‘Margarita, está linda la mar...’, de Rubén Darío”, explicó mientras repasaba la evolución que de su amor por los libros a lo largo del tiempo. Muñoz llegó a arrancar una sonrisa a los presentes cuando confesó que en su juventud su heroína era ‘Antoñita la fantástica’ y se sinceró sobre el placer que le suponía leer un libro.
La galardonada comenzó a trabajar cuando sólo tenía 22 años en el instituto Abyla, lugar en el que permanecería toda su carrera y desde donde intentó incorporar la lectura en sus clases para transmitir a las diferentes generaciones de alumnos su pasión por los libros y la importancia de amar la lectura. “No hay textos ni buenos ni malos (...) lo importante es disfrutar leyendo”, sentenció Muñoz.
Por su parte, el delegado del Gobierno definió a Gloría Muñoz con una cascada de palabras que incluían la pasión por la docencia, la prudencia, el coraje intelectual e incluso la dedicación. “Gloria es una persona respetada y querida por todos (...) y que ha sabido transmitir a sus alumnos la pasión por la lectura que ella sentía”, afirmó.
Por todo ello, y por el resto de virtudes que no se dijeron ayer, Muñoz es una más que muy merecida galardonada.










