Cansado y con barba de varios días, pero con buen ánimo. Pidiéndole a su madre, sanitaria de profesión, que le facilitara un analgésico para calmar un dolor venido a menos. Un dolor que comenzó el viernes a eso de las 10.15 horas cuando, merced a una fuerte patada del menor huído al que intentaba detener, se desequilibrase y perdiera el control de su moto. David Vega Seglar tendrá que estarse quieto una buena temporada. “Reposo, reposo y reposo”. Aparte de los antinflamatorios y los protectores de estómago, reposo es lo único que le ha recetado el equipo médico que le ha atendido “con muchísimo cariño y profesionalidad” durante los últimos cinco días en la Clínica Quirón de Málaga. Y calma. Según sus cálculos, un saco de paciencia bien cargado para abastecer los previsibles cuatro o cinco meses que deberá estar de baja.
Días de recuperación que ayer, a eso de las 20.00 horas, comenzaba en el domicilio familiar. “Me han dado el alta después de comer, a eso de las tres de la tarde, y tengo que volver para una revisión dentro de un mes”, comenta el agente con el informe médico de la clínica malagueña entre sus manos. En él figura un diagnóstico compuesto por traumatismos cervicales (con fracturas de las C5, C6 y C7), torácico y cranoencefálico, aparte de una contusión grave en el hombro izquierdo. De hecho apenas mueve su extremidad superior izquierda. “No tengo sensibilidad, noto como un hormigueo, tengo una movilidad solo del 10%”, explica. En esta lesión algo tiene que ver un accidente anterior, por lo que en unos días visitará al traumatólogo de San Fernando (Cádiz) que le atendió entonces en busca de una solución pronta y satisfactoria.
David sabe que, dentro de la gravedad, ha tenido suerte. “Uno de los médicos, el doctor Estudes, me ha dicho que no estoy parapléjico de milagro, por dos o tres centímetros y gracias a la masa muscular de la espalda”, asegura. Fortuna y respaldo. En estos días de incertidumbre, mientras se solucionaban las heridas que las costillas le provocaron en los pulmones y que le mantuvo durante 72 horas en observación, muchos han sido los apoyos. “Esta mañana (por ayer) ha venido el presidente Vivas acompañado del consejero Guillermo Martínez”, cuenta. Pero los políticos no han sido los únicos. Tanto o más importantes para él han sido sus familiares, amigos, compañeros de la Policía Local y su superior, José María Guerrero. Sin olvidarse del INGESA, la Asociación San Urbano y, muy en especial, de su amigo técnico sanitario en el 061, José Creo Muñoz. “Estuvo en todo momento pegado a mi lado, desde el accidente hasta que me metieron en el helicóptero”, cuenta Vega.
“Sentía que me axfisiaba”
“¿Que si merece la pena arriesgar tanto por una infracción de tráfico? ¡Es que nosotros no sabíamos por qué se le estaba intentando detener! Lo mismo era por ir sin casco, pero quizás había hecho algo más grave”, exclama el agente sobre el día del accidente. Y sin dudar asevera: “Volvería hacerlo otra vez, una y mil veces, por eso me pagan”. Tras recordar, como ya hiciera en la edición de ‘El Faro’ del domingo, que él y sus compañeros recibieron el aviso de la fuga minutos antes de que marchasen a desayunar. “Oímos las sirenas cerca y fuimos detrás”, rememora, “nos juntamos un oficial en un zeta y tres o cuatro motos”. En un momento dado, recuerda, él se adelantó y se puso a la altura del menor pero, como ni él ni la chica que iba ‘de paquete’ llevaba casco Vega no quiso poner en riesgo la vida de los huídos. “Al tenerlo ya casi acorralado no le quedó otra que meterme una gran patada con la pierna izquierda”, opina.
Ya en el suelo poco más recuerda. “Sentía que me axfisiaba porque el barbuquejo me cortó en la barbilla, así que solo me dio tiempo a soltarme el casco y ahí perdí el conocimiento”, dice. De todos modos no tendrá problema al declarar y reconocer al menor. Trámite que piensa realizar hoy mismo. “Es un muchacho muy conocido, con muchas multas ya”, afirma. A partir de ahí serán los juzgados quienes deban poner punto y final a un susto que pudo ser mucho mayor. A una historia de esas que es mejor que no se repitan.





