No sólo han denunciado los olores los residentes en las barriadas cercanas, también quienes más los sufren, los trabajadores de la planta de residuos y que están directamente percibiendo el olor producido además de las posibles bolsas de gases aunque la Ciudad asegura que en este último paso está todo controlado por medidores.
“Hace falta más tierra”
Los vecinos que ayer padecían los olores y que este medio pudo comprobar en el recorrido desde San Amaro hasta la parte superior del Hacho han denunciado que los traslados de residuos se estén llevando a cabo sin previsión por los olores que podía producir. “Ha llegado el buen tiempo y ha empezado el olor que ya advertíamos. Además por intentar meter todos los residuos posibles procedentes de Santa Catalina están echando menos capas de tierra y eso se nota en el olor que ya tenemos”, denuncian.






