Me encontraba muy dolorido. Mi largo peregrinar por esta vida hace muchas veces mella. E intente volar un poco. Salir de la rutina. Me dirigí, y sin saber por qué, a la playa. Allí me siento una persona libre. Caminé cerca de la orilla. Hacia un día de mucho oleaje. Cada vez que rompía una de ellas me llegaba un poco de agua a mi cara. Parecía como si quisiera decirme algo. Intente relajarme y continuar mi ruta, no concreta y si muy errante. Tenía muchas cosas en mi cabeza. Quería desconectar y buscar soluciones. Y fue cuando observe a lo lejos un buque que estaba muy cerca y que se estaba resguarneciendo de los azotes de la mar. Comprendi que también buscaba un refugio. No para meditar, sino para no ser bandeado, más de lo necesario, por esa mar de levanté. Solo era una bella estampa para los practicantes del bello deporte náutico del surf, cosa que aquí no se ve. Comprendí que por más que yo tuviera problemas, otros los tendría peores que los míos. Pero cada uno capeaba los suyos como podía. Ayer hizo un calor insoportable, y el día era excelente. Hoy hacia un día para ir bien abrigado y la mar estaba con una pinta para no tomar el ferry. De echo se suspendieron varias rotaciones de los barcos ligeros que tenemos de las compañías FRS y Balearia. Pero el pez grande, el más marinero de todos, el Passion Per Formentera, no perdía ritmo en su tarea de llevar pasajeros de un lugar a otro. Y pensé por unos minutos si la curva ascendente del COVID en nuestra ciudad bajaría mañana cuando volvieran a dar el parte. Solo pensar en las mini vacaciones de nuestros convecinos y de la influencia nítida en la escalada, me dio la idea. Días de asueto, aumento de salidas de Ceuta buscando respirar nuevos aires en la península. Conclusión que nos vienen para acá los bichos de otros lugares. Somos unos hombres y mujeres fuera de unas cabales normales para entrar en razón sobre los males del día de hoy. Pero prima la ruleta rusa a la conciencia cívica. Parte tiene y mucha nuestras autoridades. No delegar en unos pobres funcionarios que están atados de pies y manos. Y si ayudar a combatir el fraude. Con una comprobación minuciosa de que los papeles que facilitan a estos hombres y mujeres son verdaderos. Tentando al bolsillo se acabarán los señores listillos. Pero para eso debe de haber una coordinación de archivos. Un ver en Ceuta una cita médica y cuando regresen ver el certificado de la presencia de la misma. Pero señores esto no se hace y por ahí está el resquicio de la entrada de más leña de la que deberíamos tener. También observar la reconciliación familiar como un tema de dependencia y no buscar la salida por tener a su prole fuera de su trabajo. Esto hace que sigan los funcionarios viviendo fuera del ratio caballa.
Aunque solo sea por el tiempo de alarma social actual. Pero según ha anunciado nuestro presidente del gobierno señor Sánchez, a partir del día 9 de mayo, se acaba está situación. Y pienso en alto, ? será para salvar está temporada de turismo que se nos avecina?.






