El presidente Vivas siempre ha manifestado que Ceuta debe utilizar todos los altavoces que pueda para dar a conocer su realidad y exigir por supuesto la solución a sus problemas y que sus habitantes tengan garantizado el mismo nivel de prestación de servicios que el resto de sus conciudadanos peninsulares. No olvidemos que en este discurso ha dejado bien claro cuáles son los condicionantes con los que nos encontramos. Seguramente que uno de los que ha podido extrañar a los senadores que estaban escuchando es que Marruecos no admite una frontera comercial con el consiguiente perjuicio tanto para los temas turísticos como los intercambios en el campo comercial. No dejó de lado, indudablemente, una de sus máximas como es el exigir una mayor presencia del Estado en Ceuta en determinados niveles. Y no podía olvidarse por la propia singularidad de la polémica que se ha producido en estos días como la crítica en La Línea de la Concepción debido a la oposición frontal a la construcción del cable eléctrico submarino que permitirá que dejemos de ser una isla desde el punto de vista energético. Ha sido una buena oportunidad y se ha aprovechando por parte del presidente Vivas. Su discurso de defensa de la situación en la que se encuentra Ceuta ha sido necesario porque ayuda, de nuevo a visibilizar la peculiar situación en la que estamos.






