La acusada, una mujer residente en Fuengirola, aseguró que lo hizo porque el chico vivía en un estado de alta necesidad.
El tribunal de la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Cádiz en Ceuta dejó ayer visto para sentencia un juicio atípico en el que se acusaba a una mujer de cometer un delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros, en este caso un menor, y por el que el Fiscal solicitaba que se le impusieran 9 años de prisión.
Los hechos por los que la mujer se sentó en el banquillo tuvieron lugar el día 10 de enero, sobre las 8.15 horas, en la zona de preembarque de vehículos de la estación marítima. La acusada iba a los mandos de un Ford Focus en cuyo interior viajaban su cuñada con su hija y un primo de la acusada, este último menor de edad e indocumentado. Según dijo la Policía, la mujer entregó el pasaporte de un hijo suyo como si fuera del menor que iba en la parte trasera de su coche, que sólo tenía documentación marroquí en realidad. El problemas es que los agentes se dieron cuenta.
Durante la vista oral, la mujer dijo que había dado el pasaporte de su hijo a la Policía por error, sin intención de engañarles. A pesar de ello reconoció que su intención era llevarse al menor a Fuengirola, donde ella residía, porque éste se encontraba en situación de “desamparo” y de “gran necesidad”, al no poder mantenerlo sus padres y estar pasando por un mal momento económico. Este extremo fue confirmado por el padre del menor, quien además aseguró que él le había dado a la mujer una autorización firmada para que se llevara a su hijo. Con anterioridad, la mujer había tratado de regularizar una adopción en Marruecos, pero se le habían denegado. Además, ambas personas negaron que se hubiera producido un intercambio económico por el traslado a la península.
La defensa solicitó la absolución de su representada alegando que actuó por razones humanitarias y que el estado de necesidad suponía una circunstancia eximente de la responsabilidad penal en este caso. Como ejemplo de la situación, la defensa explicó que el menor continuaba desde el 10 de enero en un centro de acogida en Ceuta puesto que su familia, cuyo padre compareció ayer en el juicio, no podía hacerse cargo de su manutención y estaba atravesando una muy mala situación económica.
La mujer pidió perdón al tribunal al final del juicio.






