Un funcionario del Cuerpo Nacional de Policía que se encontraba fuera de servicio terminó deteniendo al autor de un robo con violencia después de que, desde su propio domicilio, escuchara los gritos de la víctima: una mujer de avanzada edad. Al asomarse a la ventana el agente observó la acción delictiva y cómo dos individuos escapaban por la calle Murillo, portando un bolso de color negro en las manos.
El agente, tras comprobar que la mujer se encontraba bien y era atendida por unos vecinos, persiguió a los ladrones en su coches, acompañado por un testigo del asalto.
Momentos más tarde, a la altura de la calle Francisco Rivalta, su acompañante identificó a los dos individuos que se introducían en una zona boscosa. Al seguir a los delincuentes, el agente sorprendió a los delincuentes ocultos registrando el bolso, por lo que llamó al 091 pidiendo apoyo.
Los delincuentes se habían refugiado en Juan XXIII, en donde fueron sorprendidos por los radiopatrullas. Uno consiguió escapar mientras que el otro, llamado M.M.M., de 19 años, fue interceptado por la Benemérita después de arrojarse al mar. Días más tarde se logró localizar al segundo implicado, el menor Z.M.M. ceutí, de 16 años, interceptado cerca la comisaría de Los Rosales.
En otro servicio también se detuvo a dos personas, una menor, por su relación con el robo en un taller del que sustrajeron una motocicleta.





