Desaparecido en el mar, al menos para las autoridades internacionales. El Katrine Krog, el carguero de bandera boliviana, armador haitiano, construcción danesa, y tripulación estadounidense, dejó Ceuta a finales de enero.
El destino para el que se les autorizó a salir era el puerto carnario de Las Palmas, por el que aún no han pasado, según confirmaron desde esa autoridad portuaria.
Hace ya tres semanas, cuando el barco estaba por costas marroquís, el barco dejó de emitir su posición, apenas tres días después de salir de la ciudad. Por ejemplo, en la página web Marine Traffic, en la que se muestra el tráfico mundial de todos los buques, la última vez que se recibió la posición de este barco fue el 29 de enero a las 6.52 horas.
Esta situación hace suscitar las sospechas de que la tripulación, que salió de la ciudad con su armador a bordo, cambió el rumbo y salió directa hacia Puerto Príncipe, el que era su destino final. Esta podría haber sido la forma de eludir a las autoridades internacionales, ya que el barco no tiene autorización para navegar a más de 200 millas de la costa, debido a que carece del sistema de radio GDMSS, necesario para navegar en altamar, ya que permitiría, en caso de accidente, poder ser encontrados. El sistema que hoy día tiene el barco es uno que maneja una radio con frecuencias de onda corta, que si bien permite la comunicación con cualquier parte del mundo, no es tan seguro como el GDMSS.
El propio armador del carguero, Derival Prosnel, aseguró en una entrevisa a este diario (la única que concedió durante las semanas que permaneció en Ceuta), que irían “a Las Palmas, y luego ya se vería”, cuando fue preguntado por la carencia del sistema de radio apropiado.
Cuando Capitanía Marítima fue preguntada por si sería posible que viajaran a Haití, la respuesta fue que el destino con el que abandonaba Ceuta era “Las Palmas”. En definitiva, el barco se ha aprovechado de un vacío legal. El propio armador reconoció que entre los usos de este carguero estará el del transporte de personas.
A este respecto se une la completa inoperancia al respecto del gobierno que proporciona la bandera, Bolivia, un país que no tiene salida al mar desde comienzos del siglo XX pero que tiene alrededor de 1.000 barcos en su registro, que ellos llaman “abierto”, pero que se trata, según los organismos internacionales y también la ITF (Federación Internacional del Transporte), de banderas de conveniencia. Cuando llegó a Ceuta, el barco no aparecía listado en ninguna base de datos.






