A pesar de la reciente muerte de un inmigrante aplastado por la basura y de las obras realizadas en la zona, algunas personas siguen intentando salir escondidos en los camiones de la basura que parten de la planta de transferencia de RSU situada en el Monte Hacho. Si bien las obras acometidas han frenado un poco el flujo de personas que rondan el lugar, un grupo de ellos sigue desplazándose frecuentemente hacia los alrededores de las instalaciones para poder ‘colarse’ en algún camión y llegar hasta la península. A nivel humano el problema no reside en que lo hagan, sino en que vuelva a suceder un accidente parecido al de hace unas semanas y le cueste la vida a otra persona.






