Hay situaciones difíciles de entender. Situaciones como la derivada de la implantación de la Nueva Oficina Judicial, la NOJ, sobre la que se han vertido cuantiosas críticas desde hace años. Cuesta entender que habiendo trascendido tantas quejas en prensa, existiendo informes de los sindicatos y otros emitidos por los órganos judiciales de nuestra ciudad, nada se haya hecho para recuperar la normalidad. Se busca la implantación de una mejora y lo que se ha conseguido es que la justicia sea menos eficaz de lo que debiera, saliendo adelante los procedimientos gracias a la implicación del personal.
Ceuta fue utilizada como un conejillo de indias en la implantación de avances que nunca terminaron de completarse ni culminarse como se debieran y las consecuencias se siguen padeciendo, echando por tierra el trabajo de profesionales y provocando múltiples deficiencias. Ha habido juicios que se han tenido que suspender, se han desmantelado plantillas y grupos que funcionaban bien por incluir unas mejoras que han provocado que se vaya hacia atrás como los cangrejos. Y todo esto lo sabe el TSJA como también lo sabe el TS ya que ha hecho mención en algunas de sus resoluciones judiciales a lo acontecido en nuestra ciudad.
El Ministerio no se ha encargado de analizar o evaluar el funcionamiento de la NOJ ni se han aplicado soluciones de las que todos tienen conocimiento, incluso la clase política ya que los distintos parlamentarios han sido informados al respecto para que intervinieran de alguna manera. Nada se ha hecho. Ahora en el auto del 6F la Audiencia pone de manifiesto los problemas derivados de la Nueva Oficina Judicial y las consecuencias nefastas que ha tenido. Del auto se han hecho eco todos los medios de comunicación de España, quizá sea el momento en que este ‘algo más que detalle’ derive en una actuación del Ministerio como se debe para no tener más olvidada a la justicia de nuestra ciudad.






