Una treintena de niños de la zona centro han iniciado una campaña de recogida de firmas para que les den un lugar en el que jugar ∑ La reforma de las plazas sin contar con la opinión del vecindario no ha gustado
Han puesto en marcha una campaña de recogida de firmas porque “ya no tenemos dónde jugar al balón”. Los niños del centro, concretamente los que “no tienen edad aún para irse a La Marina solos y que tienen entre ocho y doce años”-explican sus padres-, necesitan un espacio para jugar a la pelota porque “se los han quitado todos”. En la calle Pepe Remigio una treintena de niños se reunían cada tarde para pasar el rato, hacer deporte y jugar a la pelota. La nueva plaza con columpios “donde no juega nadie y han puesto un mobiliario incluso peligroso para que estén ahí los más pequeños”, comentan los vecinos de la zona, les impide jugar como antes, por lo que se han trasladado al lateral derecho, pero ahora tampoco pueden jugar ahí “porque lo han vallado y al parecer van a hacer otra especie de parque infantil habiendo uno al lado”. Los padres y los niños se quejan de que no tienen información, de que “no se les tiene en cuenta” y de que “ahí no molestaban a nadie y para nosotros es una tranquilidad ya que no podemos bajar cada día a La Marina a controlarlos y es el único sitio que les queda, bastante a desmano”, comenta Herminia Fernández, una de las madres que ha decidido echar una mano a los pequeños. “Queremos jugar y que no nos echen de todas partes. No molestábamos a nadie en esta plaza que están reformando y éramos los únicos que la utilizábamos y ahora no tenemos nada”, se quejan los pequeños. Han repartido hojas de firmas para que el vecindario avale su petición en varios comercios de la zona y de momento la recogida marcha a buen ritmo. Quieren trasladar las peticiones cuanto antes para que la reforma de la plaza les pueda seguir permitiendo jugar ya que “desde la Plaza de los Reyes hasta Azcárate o incluso más hacia delante, no hay ningún espacio para que jueguen y aquí hay muchos niños”. Ellos dicen que “nos hagan caso aunque seamos niños”.






