¿Y que pasaría si en las altas esferas se produjera un milagro y alguien, con competencia, empezara a tener algo de vergüenza por la estafa continuada que ha cometido con el sector judicial? Sería lo suyo. Pero en las altas esferas sobra de todo y falta vergüenza. Si miramos hacia atrás, guardamos años y años de mentiras y de decisiones indecentes tomadas por la clase política bajo la promesa y el compromiso de que por fin Ceuta iba a tener su ciudad de la justicia, iba a disponer de una sede única judicial. No ha sido así. Ahora nos lo recuerda en su Memoria 2019 el TSJA, poniendo la guinda a la cadena de despropósitos que jueces, fiscales, funcionarios, abogados, secretarios... y todos los que ustedes quieran sumar llevan soportando años. Ahora la espera la tenemos con el Banco de España y su reconversión en sede judicial. Eso parece el parto de quien no se atreve a asomar la cabeza, la gran incógnita de la obra del Escorial que se debe estar haciendo tras las paredes de esta infraestructura, sin conocimiento de los que saben y a espaldas de los sindicatos quienes, como siempre, han sido dejados de lado. El antiguo Banco de España fue la solución menos incómoda a años de promesas. Nos dijeron que iban a construir un Palacio de Justicia en Maestranza, después que iban a optar por remodelar el actual y ya mejor ni hablamos del engaño del antiguo Cine África, expropiado para un fin que nunca se materalizó, arrebatado a unos dueños que recibieron el pago que quiso la administración que nunca dedicó el solar a lo que se pretendía. Finales de los 90, ahí se plasmó una de las promesas incumplidas de nuestros queridos políticos. Y así, la clase judicial sigue soportando el tener los distintos órganos separados por edificios, el no disponer de unas infraestructuras dignas y preparadas y el estar sometidos a parcheos continuados.
Si esto sucede con un edificio judicial, ¿qué nos queda al resto? La memoria que cada año ofrece el Tribunal Superior de Justicia deja un espacio a la crítica a una situación que se alarga más de 20 años. ¿No lo consideran vergonzoso? Ya nos podría contar el Ministerio la cantidad de dinero que ha tirado a la basura con obras inservibles y parcheos mientras seguimos asistiendo al mismo show de la indecencia.






