Esta guía se puede consultar en la siguiente dirección web perteneciente a la Ciudad Autónoma: http://www2.ceuta.es/consejerias/csj-fomento/accesibilidad/accesibilidad.htm. Es una ordenanza en la que pueden consultar los diferentes aspectos que se supone deberían cumplirse siempre a la hora de pavimentar las calles.
Por ejemplo, según este texto vigente desde hace casi ocho años se consideran “pavimentos aptos” cuando “son duros, no deslizantes o antideslizantes y están ejecutados de forma tal que no presentan cejas ni rebordes”. Basta echar un vistazo a las calles, al menos las del centro de la ciudad, para ver que no es así. No es posible, por ejemplo, considerar el mármol como un material “antideslizante”.
Aún más, en el caso de las rampas, habituales en toda la ciudad, se especifican varios requisitos. Por ejemplo, que “dispondrán de pasamanos a ambos lados de las mismas a una altura comprendida entre 90 cm y 105 cm en todo su recorrido, rematándose de manera que no presenten extremos susceptibles de causar lesiones. Además se colocan un segundo pasamanos a una altura comprendida entre 65 cm y 75 cm”. Aunque algunas calles puedan no considerarse estrictamente “rampas”, la ordenanza establece entre los trayectos urbanos deben tener una pendiente menor del 6%, y las rampas menor del diez por ciento. Un ejemplo de este apartado, por ejemplo, el tramo superior de la calle Millán Astray.
Además, en el punto 4 en el apartado “itinerarios accesibles” se establece que “no existirán peldaños aislados, ni interrupción brusca en el itinerario”. Interrupciones que en algunas calles son patentes, como en Fructuoso Miaja, por ejemplo.
Lo que sí hace la Ciudad Autónoma es educar en la prevención de riesgos ante el mal tiempo, y ante la calle. En cuanto a las personas mayores, se han dado varias charlas y se educa en todas las áreas de peligro, incluidos los temporales, como el que estuvo presente en Ceuta hasta mitad de esta semana.
“Lo primero es que eviten salir en la medida de lo posible”, explica Manuela Mora, la coordinadora de Protección Civil para estos asuntos. “Hay que hacer hincapié en no salir si no es imprescindible, porque son personas que, por su edad, son vulnerables”, añade la responsable de Protección Civil de Ceuta.
La muerte, esta semana, de un hombre al caer en plena calle ha reabierto el debate sobre la peligrosidad de las losetas en determinadas vías.
Prevención para mayores, desde Ciudad y Cruz Roja
or un lado, el programa ‘Preparado frente a las emergencias’ tuvo lugar hace unos meses con dos charlas a cargo de Manuela Mora. Una de ellas en el centro del mayor de Villajovita, el de la Ciudad Autónoma, y la otra en el Centro Social del Mayor del Imserso. “Damos una visión general de los riesgos que pueden tener las personas mayores. Primero, les explicamos cómo funciona Protección civil”, aclara. En el temario se tratan temas como la necesidad de tener un botiquín con todo lo básico en caso de catástrofe (incluida una linterna), o cómo afrontar los diferentes riesgos naturales que afectan a Ceuta. Parecida labor hace Cruz Roja con talleres por parte de su área de Inclusión Social, con el ‘Programa de envejecimiento saludable’.
“Por lo menos, los pasos de peatones están adaptados”
“Empezamos en el año 1990 con una furgoneta, y ahora tenemos 8 vehículos de transporte adaptado”. Es el resumen de la situación por Ángel Celadero, que lleva este programa de Cruz Roja desde que comenzó, el de transporte adaptado.
Entre sus actividades, de lunes a jueves llevan de paseo a personas mayores con movilidad reducida. “Son los casos en los que no tienen otra forma que nosotros de salir de casa”, precisa Víctor, otro de las personas que trabajan en este programa, en el que hay u na combinación de profesionales contratados por Cruz Roja y voluntarios. “Estos son los que de verdad sustentan la actividad”, asegura José Manuel Rincón, el coordinador de este programa en concreto.
Hoy es jueves, el último día de la semana en el que se ofrece este servicio diario que comienza los lunes. Son las diez de la mañana y sólo ha aparecido Miguel Fernández de los usuarios que suelen ir. Tiene 81 años, y se encuentra perfectamente, excepto por una pierna. “No tengo ascensor, éste es el único día que salgo de casa”, explica. Sobre lo que no sabe muy bien qué decir es sobre cómo está Ceuta en cuanto a accesibilidad. “No lo sé, porque son ellas, las voluntarias, las que llevan la silla”.
De las más veteranas entre las voluntarias, Pilar Fernández. “Hay sistios en los que sí es más difícil, porque hay rampas y son complicadas algunas de las cuestas. Sobre todo en la zona centro, todo lo que es la calle Real”, explica. Sukaina Chertof, otra de las voluntarias, añade: “No es tanto la cuesta como que el suelo está resbaladizo”. Una opinión que también secundan el resto de voluntarios.
Según explica el coordinador, José Manuel Rincón, alguna vez sí que han tenido problemas. “Resbalones, hasta nosotros que estamos bien. Pues ellos también”, afirma. De hecho, en la mañana sólo aparece, además de Miguel, Antonio, otro de los usuarios.
“Tenemos de todo. Algunos que, a la mínima que haga mal tiempo, no quieren salir, y otros que haga el tiempo que haga, salen”, explica Celadero, que conduce uno de los vehículos adaptados. Porque andar por Ceuta no es fácil si hace mal tiempo, tal y como experimentan en invierno. “En verano la cosa mejora, y además muchos van al Parque del Mediterráneo”, comenta Fernández.
Eso sí, en estas dos décadas de servicio, el veredicto es que Ceuta ha mejorado. “Ahora raro es el edificio público que no tiene una rampa de acceso con su barandilla, por ejemplo. Y al menos tenemos, desde hace un par de años, los pasos peatonales adaptados para sillas de ruedas. No todos, pero en todas las calles al menos uno de ellos”, apostilla Celadero.








