Los representantes de las diferentes asociaciones que componen el Comité Español de Representantes de minusválidos (Cermi) de Ceuta mantuvieron una reunión el pasado lunes en la que decidieron unir fuerzas para pedir una reunión con la consejera de Asuntos Sociales, Carolina Pérez.
El objetivo es plantear a la Ciudad el problema que supone a las diferentes asociaciones reducir un presupuesto que ya estaba congelado este año con respecto a 2009, y que supondría dificultades para el funcionamiento de estas organizaciones. “Se trata de que hay quien ni siquiera podría estar seguro de cubrir sus gastos básicos. A algunas asociaciones les supondría quitar programas, a otras reducir personal. Por eso queremos reunirnos con la consejera”, explicó Mercedes Medina, presidenta del Cermi de Ceuta y de Alcer (Asociación de lucha conra las enfermedades de riñón).
El recorte propuesto por la Ciudad Autónoma es de un 15% a todas las asociaciones excepto a FEAPS, y sólo ésta y la ONCE podrían capear el año que viene sin demasiados problemas. La primera por el mantenimiento de la subvención, congelada por tercer año. La segunda porque, de todas las que componen el Cermi, es la más autosuficiente gracias a sus actividades.
En las demás, la menor financiación implica dificultades con mayor o menor grado, dependiendo de varios factores. Uno de ellos es el de la financiación por medio de otras vías. En ese sentido, por ejemplo, la presidenta de Apascide (Asociación de padres de sordociegos), Mari Carmen Rosino, aseguró que se están viendo afectados por el menor número de convocatorias de empresas. “Por ejemplo, Caja Madrid no ha sacado este año ninguna convocatoria, y las empresas que sí lo han hecho han preferido hacerlo con proyectos grandes, de manera que asociaciones pequeñas nos quedamos fuera”, afirmó. Señaló también que “los recortes ya han empezado este año , por ejemplo hemos tenido que anular las salidas a la playa en verano”.
El recorte, de un 15%, supone cantidades que oscilan entre los 15.000 euros y los 26.000 euros, aproximadamente. Estas cantidades afectan especialmente a las organizaciones con gran gasto en personal. “Nuestro gasto principal es de personal especializado”, explican desde Acefep, “así que, con estos presupuestos deberíamos, casi con toda seguridad, prescindir de algún trabajador”. Eso explican en esta asociación que se encarga de atender enfermos mentales.
Más tranquilos se muestran, por ejemplo, en AFA (Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer). “Haremos todo lo posible por no recortar actividades ni personal. Recortaremos de materiales, de otras partidas. Si tenemos que entrar con una vela a nuestros despachos, eso haremos”, aseguraba Virginia Viñuales, presidenta de esta asociación.






