La Delegación del Gobierno ha pedido 48 horas a los pescaderos para solucionar el problema del veto al pescado impuesto por Marruecos. Suena a chiste. ¿Acaso la Delegación vive en una nube para no saber la que se nos viene encima? Jugar a los impactos mediáticos debe ser su nueva apuesta. Ya que no comparecen, deciden lanzar compromisos en forma de notas de prensa comprometiéndose a “revertir” el veto marroquí en ese plazo. ¿Qué plazo necesitan para solucionar el veto a cualquier salida de productos adquiridos en Ceuta que lleva produciéndose meses?, ¿y los problemas que asoman ya como amenaza sobre toda persona transfronteriza asegurada?, ¿sabe la Delegación que los agentes marroquíes ya están menospreciando a los empleados y empleadas de su país que están contratados en Ceuta? Si quiere ya puede ir preparándose para cuando los del otro lado de la frontera decidan inventarse un nuevo veto, esta vez sobre quienes están en el régimen de la Seguridad Social. La nuestra.
Esto es un cachondeo. Lo es todo. La forma de gestionar lo que está ocurriendo y la manera de reírse del personal. Porque sí, es lo que pienso, que se ríen de todos nosotros con aseveraciones de este tipo: 48 horas para qué, ¿para solucionar un problema cuando ni siquiera se hablan con el vecino país y que deberían haber previsto hace tiempo?, ¿cuando no han desbloqueado el conflicto del ‘Tarajal II’ y nos reconocen abiertamente que los marroquíes ni siquiera les reciben? Resulta llamativo que a una asociación se le haya dado cita para hablar sobre los controles rigurosos en los pasaportes mientras que a la comitiva de la administración de la plaza de los Reyes ni siquiera se le atienda. Ese es el nivel.
Pero sí. Tenemos 48 horas para solucionar el veto del pescado y ningún plazo para arreglar todo el desaguisado que se ha montado en cuestión de meses. Y el problema no es solo que no sepan cómo solucionar la que se nos viene encima, sino que no tengan preparadas alternativas, los famosos ‘planes B’, las reacciones que deberían estar ya previstas para que la población ceutí pueda creer lo que le cuentan y no reírse de los titulares de prensa, de las comparecencias o de las ocurrencias que los servidores públicos tienen cada vez que se levantan. Eso sí, ellos con un sueldo a final de mes asegurado. Que pregunten a transportistas, pescaderos, comerciantes y sectores privados, que notan ya todas las consecuencias de esta nefasta gestión política, cómo llegan a final de mes.






