Sucedía ayer hacia la una y media del mediodía, en los nuevos pisos de Loma Colmenar. Tras cuatro meses de ‘calvario’, un vecino se acercó al presidente de la barriada para protestar, una vez más, por la situación de unos contenedores de basura.
“¡Es que están en el paso de peatones, y pasan los niños, y se queda todo sucio, y les pican los mosquitos! Había que cambiarlo a ese lugar ahí, donde no está delante de ninguna casa”. “Ya, pero pregunté a los de Urbaser y me dijeron que no pasa el camión”. “¡Cómo que no!”.
Y se armó. Varios vecinos afectados se unieron a la fiesta, quejándose de que, en efecto, el contenedor molestaba y tenía que moverse. Ese uno fueron dos, luego tres, y después alrededor de diez.
Tras una discusión, consideraron que los camiones de Urbaser sí que podrían pasar tranquilamente por esa calle, sin problema alguno. “Tienen algunos más pequeños, no puede ser que estén junto al paso de peatones, que usan todos los días los niños para ir al colegio”, explicaban los vecinos.
Se añadía el problema de que muchos vecinos dejaban, directamente, la basura fuera del contenedor, por eso de no verse con fuerzas para levantar la tapa, o simplemente por vagancia y desidia. Había que luchar contra la suciedad.
Así, ni cortos ni perezosos, este pequeño grupo de vecinos, en el que también había un trabajador de Urbaser que pasaba por allí, empezaron a empujar un contenedor. Todo ello bajo la mirada del viceconsejero de Equipamientos Urbanos y Barriadas, Gregorio García Castañeda, que había acudido a visitar la barriada para poder facilitar un local a la asociación de vecinos de Loma Colmenar. Motivo por el que, por cierto, el presidente de la barriada, Rafa, también se encontraba allí. A él no le quedaba más remedio que empujar, y así hizo, ayudando a sus vecinos.
Al final, en menos de diez minutos, los contenedores habían sido trasladados en una acera junto a la cual no hay ningún bloque de edificios, y donde si alguien decide no ser cívico y tirar fuera la basura, por lo menos no molestará a los transeúntes. “Esto de los contenedores es lo de siempre, nadie quiere tenerlos junto a su casa, los cambies donde los cambies alguien se queja”, afirmaba el sufrido presidente. Eso sí, se preocuparon por dejar ambos contenedores con espacio suficiente entre ellos para el camión.






