Como sucede desde hace 30 años, 180 personas podrán viajar desde Ceuta hasta La Meca para cumplir con el quinto pilar del Islam, el ‘Hayy’.
Ni una más, aunque puede que alguna menos. El motivo, ese es el número máximo de visados que el gobierno saudí concede a la empresa Almina Tours, la única de Ceuta y una de las “cinco o seis” que tienen ese permiso en España, según informaban en la agencia de viajes.
“Este año sobrarán, seguramente, unas diez o quince plazas, la crisis. Otros años nos han faltado, y otros han sobrado, como seguramente sucederá este. Y no todas las personas que viajan con nosotros son de Ceuta; de la ciudad serán en torno a un centenar”, según explicaban en la propia oficina de Almina Tours.
No es para menos: el viaje cuesta 4.100 euros (sólo el viaje, más otros gastos que puedan surgir en el camino), una cantidad que no es fácilmente alcanzable por todo el mundo. “Hay que ahorrar tres años sólo para eso”, aclara, por ejemplo, uno de los fieles que suelen acudir a la mezquita Muley el Mehdi. Un dinero que, además, no puede conseguirse de cualquier manera. El Islam estipula que no se puede pedir un préstamo, y que ese dinero gastado tiene que permitir mantener a la familia. Además, la peregrinación debe hacerse en la edad adulta, y por tanto aunque se vaya siendo niño, hay que volver.
Uno de los ceutíes que partirán la semana que viene es Abdelmalik Mohamed Abdeselam, que ya pasó un mes de Ramadán en La Meca. “No hay palabras para describirlo. Hay gente de todas las nacionalidades, con diferentes idiomas. Pero en el rezo todos hablamos el árabe, la misma lengua, y todos nos dirigimos la mismo Dios. Cada año estoy frito por ver si puedo ir a La Meca, pero ahora es cuando voy a poder cumplir con el quinto pilar”, explicaba emocionado este ceutí.
Aunque él tiene las lecciones bien aprendidas, con todo lo que hay que hacer una vez se llega a La Meca, no todos lo saben. Por eso, en la mezquita de Muley el Mehdi, han organizado varias sesiones preparatorias que dirige el imam Ahmed tras el rezo de la tarde. “Queremos que vayan preparados, que no se vean perdidos una vez lleguen allí”, explica Abdelkader, el vicepresidente de la Comunidad Islámica de Muley el Mehdi. Él, que cumplió con este precepto en el año 2007, ayuda al imam en sus explicaciones. Aprovecha, para ello, una reproducción con tela negra de la Kaaba que han instalado en el centro del patio del templo. Ante la atenta mirada de hombres, mujeres y niños, va dando vueltas al cuadrado y parándose en cada una de las esquinas, donde el musulmán debe rezar unas palabras, así como en las pisadas de Abraham, situadas a escasos metros de la Kaaba.
Son, en total, siete vueltas a la estructura, más siete ascensiones con sus siete bajadas a un pequeño monte que se sitúa al lado, donde según el Corán, Ismael y su madre, después de ser que Abraham les dejara en manos de Dios, encontraron agua en mitad del desierto gracias a la intervención divina.






