
El griterío que expulsaba ayer el salón del Club Infanta Elena era atronador. Un numeroso grupo de pequeños, acompañado de sus familiares, recibía ayer a las ocho de la tarde los premios a todo un día de juegos.
Premios y golosinas que se repartían mientras los protagonistas de esta fiesta, organizada por la Guardia Civil para conmemorar la Festividad de la Virgen del Pilar, no paraban quietos. La convocatoria había tenido éxito. No había más que mirar el salón desgastado por las carreras infantiles. Las bolsas, los globos, las sillas. “Parece que ha pasado por aquí un huracán”, decía uno de los padres que no había perdido la ocasión “de aprovechar este día con el crío”.
Eso fue ayer a las ocho de la tarde. Pero antes, en torno a las cuatro y media, un castillo hinchable se desplegaba en las inmediaciones del club. Luego vinieron los juegos infantiles, juegos con tartas, con patatas, con sacos. Carreras, saltos. Más juegos en el parque infantil. “Los críos no han parado”. Hablaba otra señora, que se mostraba encantada con la organización. La festividad que conmemora a la patrona de la Guardia Civil sirvió de antesala ayer para recuperar juegos tradicionales. “De esos que ya no se ven”, decía otra abuela orgullosa mientras sostenía los premios que iba acumulando su nieto. “Es un día para los niños y para nosotros, para los familiares de los guardias, estamos de convivencia”, decía. “A mi hijo también le han entregado una estatua, la bolsa de golosinas, estos coches de carrera”, es la abuela de antes, la que estaba encantada con la organización. “Y esta noche (por ayer) habrá actuaciones, habrá cante con una orquesta”. La mujer, sonrisa en boca, se refería a la verbena, que ayer, a las diez de la noche, se organizó también para componentes del Cuerpo y sus familiares. Una fiesta amenizada por una orquesta.






